*Foto de Paula Novoa . Lo que el viento me dejó* Una brisa trae el aroma de un perfume francés: es mi abuela. Ella con su mirada celeste hacía de las siestas un mundo fantástico. Entre mantones de Manila, zarzuelas, peinetones de carey, una niña Azul entraba por el espejo del ropero a un escenario teatral. Esa pícara, bailaba y zapateaba el tablao con desparpajo. Su pollera negra y roja. Zapatos de tacón. Castañuelas improvisadas. Labios toreros carmesí tarareaban con candor, la melodía que sus abuelos tanto amaban. Esas tardes de persianas abiertas a las rosas rojas, a los jazmines blancos, al olor a tierra mojada para plantar algún malvón morado, hicieron de mí un injerto, una semilla multicolor. *De Azul . azulaki@hotmail.com POSTALES AZULES… -De Nora Azul del Rosario Akimenco. La luna Quisiera ver esa luna Que...