Ir al contenido principal

CARTA A URBANO

El Sr. Urbano Powell es una persona con una sensibilidad atrapante. Sus ojos claros tienen la virtud de sobrevolar por rincones del arte de la escritura. Lee con tenacidad y una innegable cuota de virtuosismo los escritos de sus colegas de las letras. Ellas, con la amplitud del lenguaje, flotan en la estación de las ilusiones esperando tomar un asiento cómodo para poder distenderse mirando los paisajes de la experiencia, de la poesía, de lo cotidiano. Hacen una larga fila, a veces empujadas por las que están más atrás, para poder tomar el boleto de viaje para alcanzar y transitar por las vías de su Inventren.
Algunas notas son serenas, y esperan su turno con paciencia. Otras, más insistentes quieren llegar primeras, no respetando el lugar que les corresponde. Las arrogantes y engreídas, balbucean frases de enojo y desprecio, creyéndose muy especiales.
El Sr. Urbano, intenta, releyendo ir seleccionando cada una de las inscripciones y compilarlas en armonía. No es una tarea fácil escoger el orden de las esquelas, pues ellas se comportan en forma competitiva y le susurran al oído sus deseos de ser finalistas.
Por momentos Don Urbano se cansa de tanto alboroto y no tiene ganas de seguir editando. No encuentra el resultado preciado.
Quizás porque se siente inseguro, presionado y su trabajo que no es remunerativo.
Además algunas mensajes son pesados pegajosos, y densos. Otros, por el contrario son livianos y volátiles, son los que más dan rienda suelta a la imaginación.
En ese universo salteado de vocales y consonantes, Don Urbano persiste en su tarea de mostrar las escrituras de sus amistades.


Muchas gracias,


*Azul. azulaki@hotmail.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

EDICIÓN FEBRERO 2026

  *Foto de Alfred Cheney Johnston .         La función del cuentista*   El Bajo, madrugada. En el Bar Verde me encuentro con Tusitala, el moreno tamborilero que hace años supo ser cocinero jefe de una tribu de antropófagos reflexivos, en Africa. -Tengo una historia para usted -me dice Tusitala-. Me la relató un misionero que capturamos en la selva, un tal Spencer Holst, tipo curioso, había aprendido el idioma de los gatos y hablaba con ellos como si fueran personas. La cuestión es que ya estaba por tirarlo a la olla (pensaba prepararlo a la cazadora con papas) cuando dijo que quería contarnos una historia. A la gente de aquella tribu le enloquecían los cuentos. Así que suspendimos todo y lo rodeamos para escucharlo. -Usted tiene la virtud de despertar inmediatamente mi interés, Tusitala -le digo. -Resulta que en un tiempo el misionero había andado por Bali. Usted sabe que Bali es un lugar maravilloso, siempre es primavera, todo es verde ...

EDICIÓN DICIEMBRE 2025

  *Foto de Noelia Ceballos . @noe_ce_arte                     Espejo retrovisor*   Mañana de ciudad. Bulle el trabajo. Coches y gente: hormigas. En imprevista esquina, fulgurante avanza tu figura detenida.   Mi mano te saluda, con medida sonrisa. La tuya me responde en breve gesto que borra las hormigas hace estallar silencio y suspende la brisa.   Aspiro todo el aire de la calle. Mi mirada furtiva captura en el espejo tu espalda que se aleja detenida.   Parpadeo. Cuando doblo la esquina -por prudencia esta vez- miro el espejo. Pero está descompuesto: tu aura lo trabó. Un disco fotográfico rayado me destella tu imagen en la ciudad vacía.   *De María Amelia Schaller . mariameliaschaller@gmail.com                           LOS AMANTES*  ...

UN RASTRO DE ETERNIDAD ENTRE LO EFÍMERO

  *Dibujo de Erika Kuhn . https://obraerikakuhn.blogspot.com/           DEJA VU*    “De donde llega ese ruido tan fuerte. Sin embargo la llave no quedó puesta” ANDRÉ BRETON     Ha llegado con pasos vacilante. Ciudad dormida. Credo extranjero. Zurcidos a su piel, uno a uno los colores de la calle. No sabe describirlos. Busca. No sabe lo que busca. A quien busca. Porqué. Sobre todo porqué Tiene amor, lumbre, palmeras y fulgores. ¿Qué habría de buscar? Arrastra piernas de tristeza flaca. La soledad es víbora que silva. Desamparo. Orfandad hermana. Partidas. No conoce esta comarca extraña. Pero está seguro, ya estado allí. Recuerda las bocas de sus calles. Sus ojos somnolientos. Sus pasos. Sus pobrezas. Las frígidas mentiras. El hambre y el sudor del hombre. Un olor desconocido lo estremece. Remueve sus entrañas. Sacude, agita. Vibra. Es un olor frutal, a hembra. A duraznero en flor. Se...