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DE LOS GRANDES ÉXITOS DE URBANO POWELL...




*Ilustración: Walkala. http://www.walkala.eu/




Acerca de Urbano Powell*







Urbano Powell dice que viene de un futuro que no podemos imaginar todavía. De una época adonde la ciencia y la religión se han fusionado. Donde el creer y el saber son lo mismo o las dos caras de una misma moneda, por usar una imagen tan antigua como inexistente.

En esa época tan remota como el futuro fue elegido Papa por la orden jesuítica sociológica.

Como Papa sociólogo se aburrió a los pocos años y siguiendo el consejo de su maestro teórico Jean Baudrillard se fue a viajar por el tiempo y las geografías.

Fascinado por la irrealidad argentina se radicó en el país en el año 2002.





Con la apariencia de un nativo de África que se gana la vida vendiendo anillos, relojes, pulseras. Viaja por las calles como un fantasma urbano para recolectar el material que le permita escribir historias.

Nació en Senegal, habla francés y wólof, aprendió italiano, ingles y varios idiomas más durante su desempeño como cabeza visible de la iglesia.

Cuando habla de su país natal, empieza a recitar un fragmento de Borges que empieza en "Dakar está en la encrucijada del sol, del desierto y del mar".

Un día del año 2004 en la esquina de Jujuy y Carlos Calvo encontró a Eduardo Coiro tratando de hacer su trabajo de encuestador con viento en contra y a pesar del mundo.

De la mutua esperanza por "el ser humano igual" surgió una amistad y Urbano Powell comenzó a colaborar en Inventiva Social.

Se ha unido al Inventren o tren literario que recorre estaciones y pueblos que ya no tienen al tren salvo en la memoria. En muchas de las estaciones recorridas desde el 2004 cuentan con su escritura.





En la actualidad, al menos un par de días a la semana sale con dos amigos que se hizo en la pensión a recorrer con música los vagones del subterráneo. "Pour le plaisir des yeux". Traducen: Aquí, para ustedes, somos el trío "Para el placer de sus ojos". Urbano dice: "vamos a alegrar a esta gente", miran como al pasar rostros palidos, cierta expresión de estatua en algunos y comienzan a cantar con tambores y pandereta un ritmo que se parece al candombe.

Luego pasan la gorra. Cuando juntan unos pesos bajan del subte en Constitución. Comen algo y toman cerveza en el bar "Quitapenas". Escuchan al paso las confesiones de gorriones que están a horas de su hogar. Miran anochecer sobre la plaza y más tarde, entre calles con putas y clientes que buscan encontrarse, se vuelven caminando a la pensión.







(*) http://urbamanias.blogspot.com/

urbanopowell@yahoo.com.ar















RAÍCES Y ALAS...


A la abuela Irma.


Pensar que esto era, siglos atrás, un ejercicio literario. Sólo un breve escrito sin pretensiones.
Hasta que no quedo otra. Hasta que el mundo natural que nos contenía se volvió inestable. Imposible de estabilizar en sus equilibrios e intercambios básicos para que el nombre "naturaleza" sea lo que se entendió durante miles de años antes de que haya seres con alguna conciencia.
Y la ciencia ya venía en ese desesperado intento de recrear, de reparar, de generar la vida misma.
Y no quedo otra. Nada se hace antes de que su necesidad se imponga. Y ese punto llegó.




¿Mutantes? No, me gusta más Peregrinos. Somos Peregrinos como llamaba Conrad a esos seres para los que les faltaba una definición clara de identidad.
Pero de una forma a otra, somos la vida escapando como escapaban los virus a todas las formas posibles de la extinción.
Metáforas. Somos también seres surgidos de la metáfora. Por eso la literatura y la genética se imbricaron, una al servicio de la otra.
Y fue la imaginación puesta al servicio del poder de creación que las religiones atribuyeron por los siglos de los siglos a la capacidad divina.
Y fue de alguna manera Hegel y la dialéctica un precursor.
A la larga sobrevivieron los que pueden creer. Y creer en sus propias creaciones. En la propiedad de materialización de los sueños narrados. Del saber acumulado en el sentido común. En frases añejas.
Dicen los que tienen recuerdos verdaderos, que Borges supo decir algo parecido a "la mitología es la verdad última de la historia".


***


Tengo la memoria del nogal que me albergo años y años desde la semilla que mi madre alada enterró en este bosque que no es un bosque como ustedes entienden, sino una zona de creación de nuevas formas de vida. Soy y seré golondrina, después de desprenderme de la corteza de ese ser que será un recuerdo de madera y leña al tiempo de mi partida. Vivo en los aires. En la mitad del ciclo anual haremos nido en algún refugio de la ciudad de Bonita, California. Luego Volveré a Buenos Aires a comienzos de la
primavera del sur con mi pareja.
Gestaremos huevos semillas de la especie. Confiaremos en la fuerza de la vida. Aún en aquella surgida por medios artificiales. Como una última y desesperada utopía.
No hay en el esbozo de mi historia nada que pueda parecérseles a una verdad de su época.
Sólo cuento con el testimonio intangible de mi propia existencia y el recuerdo de un lejano origen literario. Cuando una abuela de más de 80 años dejo escrito casi sin darse cuenta, en una carta, el legado que me gestó:

"Dicen que a los hijos hay que darles raíces y alas. Raíces para que sepan de donde vienen y alas para que las desplieguen y vuelen a su propia vida en el momento justo"















EN LA OTRA ORILLA DE LAS COSAS...




No era difícil que se encontraran en algún momento del viaje. Por cierto que no cualquiera viaja en un tren conducido y administrado por indios resurrectos. Después de Inocencio Sosa, Manuel Puig y Macedonio Fernández se encontraron cara a cara en ese vagón de clase única con asientos de varillas
de madera. Cómo y cuando la gente logra conversar con otros en un tren,
salir de la mismidad que desata el viaje. Sentarse uno enfrente del otro y hablar es un misterio imposible de develar como tantas otras cosas en la estrecha conciencia de un relato. Pero allí estaban, él, un Macedonio viejo con elpelo lloviendo sobre su rostro. Y Manuel un veinteañero con esa singular
mirada de interrogar mundos que lo hacía buen candidato para actor de cine.
Sin embargo parecían haber vivido en demasía, más de lo que dicen sus imágenes congeladas en quietud relativa de interior de tren, donde el movimiento se ve afuera... de poste en poste, de árbol a fronda que se ven llegar y luego hacerse chiquitos hasta desaparecer de la vista. No hay equipajes, apenas una carta abierta en la mano derecha de Macedonio y una foto que Manuel extrae de su saco azul colgado del perchero metálico color bronce como el portaequipaje que se extiende sin interrupciones de bolsos ni
equipajes hasta el final del vagón. La foto tiene tamaño de hoja carta, doblada al medio justo en la nariz de Carlos Cores que baila con la mano izquierda levantada y tiene la mirada puesta en algún lugar del cuello de Silvana Roth que con cara de feliz cumpleaños esta viendo algún lugar lejano fuera del foco.
-El más alto y guapo es mi amigo del alma Mario Fenelli, su madre me regalo esta foto, fue una sorpresa en su mesa de aquel jueves... fijate le agregas una "a" a mi nombre y tenés el nombre de la madre de Mario.
Apenas una "a" es la sutil diferencia de hombre a mujer.
-Esta foto permite imaginar toda una novela de solo leer sus rostros, veo que a tu amigo no le consiguieron una mujer que este a su altura.
Es el rostro con el que lo conocí en la escuela, Dios los cría y ellos se juntan decían, siempre nos escapábamos juntos para ir al cine, queríamos ser directores de cine, él logro ser guionista de cine en Roma. creo que allí vive aun...
Macedonio le muestra la carta, solo tiene el código postal de la localidad (6341) y el sello de la estafeta donde alguna vez partió hasta llegar a sus manos, el sello tiene fecha: 17 de junio de 1943.
Es fecha del estreno de la película donde Mario trabajó de extra...!!!
-La vida esta llena de coincidencias, causalidades y ajenidades , -le responde Macedonio.
-Que dice la carta?
Relata devastación, calamidades, cosas que nunca pasaran y terminan ocurriendo. Da un nombre: "Llegará del cielo Sehtrad, y todo terminará ".
-Suena a profecía con algún condimento de delirio místico...
-Ya lo dijo Freud, solo tenemos que aprender a descifrar, a traducir el lenguaje y los relatos de las religiones para encontrar el sendero por el que se expresa el malestar en la cultura humana.
-Por eso yo prefiero pensar desde la resaca que deja el mar en sus orillas: las maderas errantes, los pedazos de redes que perdieron los pescadores, esos forros llenos de esperma que nunca fecundaran a una criatura. Ver cangrejos lastimados que no podrán volver a su hogar bajo las piedras. Eso, es la verdad de las cosas, la que se puede leer en esas orillas, después de la marea alta de las religiones, o la furia de las revoluciones, después quedan pedacitos, restos sin voz y la gente estallada bien adentro aunque se vean en una sola pieza y caminando. Y uno puede intentar reconstruir esas historias
imposibles, inventándolas como en una novela.

-Lee la frase final de este pedazo de carta, luego el papel esta roto a mano y solo se puede seguir en la imaginación: "No volverás a lo perdido, -tu corazón no sanara en esta tierra donde nunca cierran las grietas-".

Es tremendo, parece una frase a medida para el fin de mi infancia en el 43 -dice Manuel. Hace años que quisiera retornar al menos una vez a Villegas y siempre tropiezo con algo o alguien que me permite desviarme, escapar a otra historia, quizá no llegar a ninguna parte... quiero acompañarte a ver
de que se trata...

El cacique Manuel Namuncura entra al vagón avisando que la próxima es Francisco Magnano, trata de imitar lo mejor posible a un guarda tradicional de los Ferrocarriles Argentinos, nadie más que Macedonio y Manuel se acercan a la puerta y bajan minutos después en medio de una tormenta de tierra.

-Con este viento es lógico que nadie quiera llegar a este pueblo...
El anden esta desierto, o casi, al final se ve la solitaria figura del jefe de estación con la mano derecha aferrada a la cuerda que hará golpear al badajo contra las paredes de esa campana de bronce en un momento más.
Una pintada sesentista, a brocha con color rojo es lo único para ver arriba de los bancos de madera en una pared deteriorada que alguna vez fue pintada de color café.

¡Fuera Sehtrad. sos el único culpable!

Este lugar, -dice Macedonio, más que una estación es un portal a lo inaudito... mejor preguntemos al Jefe de estación donde queda la oficina de correo, quizá allí sepan darme alguna pista del autor (a) de esta carta. Lo extraño es que el tren se fue y el hombre sigue con su brazo en alto y sumano derecha cerrada en la cuerda de la campana.

-Mientras sea monje tocaré la campana, decía mi padre que no creía en ninguna sagrada vocación.

Al acercarse, se ven volar un par de tordos negros desde la espalda del jefe de estación.

-Buen día amigos, hace años que nadie bajaba en esta estación...

-Buen día Hombre, me llamo Macedonio Fernández y el joven es Manuel Puig, quería hacerle una pregunta pero al verlo me ha surgido una antes y más urgente...
-diga nomás -dice el jefe-
Podría contarme desde cuando el avance de la técnica ha permitido que un espantapájaros sea Jefe de Estación, -cosa por demás honrosa habida cuenta de la clase de humanos que habitualmente malogran cualquier función y cargo con su proverbial deshonestidad-

Amigos, aprecio su frontalidad, pero yo no soy el Jefe de Estación sino su Espantapájaros, hace ya muchos años, el vino a verme a la quinta donde yo le cuidaba acelga y tomates, el hombre estaba apesadumbrado, me hablo varias horas, me dijo que se venían horas difíciles para el ferrocarril, el
gobierno del presidente Frondizi había decidido obedecer al Fondo Monetario Internacional y siguiendo un plan de un norteamericano de apellido ...¿Larkin?, si ese es, bueno por consejo de ese hombre cerrar este ramal...
Y que pasó con él...
-El Jefe, Don Ramiro Lenton, dijo que el no iba a esperar desde su puesto ver morir al ferrocarril y más adelante al pueblo que se formo a cada lado de la vía, así que un día me ubico aquí debajo de la campana me explico lo elemental sobre mi desempeño -solo tenés que tocar la campana a los tres o
cuatro minutos de la llegada del tren, me dijo- aunque de hecho este es el primer tren que llega desde el año 1961. Me vistió con su uniforme de lujo, se subió a su Renault Gordini casi O km y se fue cantando en el idioma del norte una canción que terminaba en I Wondeeeerr...

Y a donde fue el hombre? pregunta Manuel.
Me dijo que quería conocer el mar, un amigo le hablo maravillas de las playas de Quequén, me dijo que viviría en un lugar entre el faro y la playa, pescando y cantando todo el santo día.

-Extraordinario, dice Macedonio, es el estilo de vida que lleve por años, pero a mi no me gusta el mar, me genera una infinita tristeza.

Así fue pasando el tiempo, y ahora solo tengo por compañía el canto de un casal de Tordos que han echado nido en mi espalda, un lugar calido que recibe sol todas las tardes.

Ud., sabe donde queda la oficina postal?

Es aquí nomás, sale por la entrada de la estación, tomá por la calle principal del pueblo y esta en la primer esquina, en diagonal con al almacén de ramos generales de Agulla & Vanzetti.

Se despiden, Manuel observa como el Espantapájaros derrama una lágrima , quizá la única que tenía reservada.

-Creo que es más gente que la gente de verdad... dice Manuel.
-Muy cierto, aunque temo que estemos entrando en una zona de fábulas del tipo "The Wizard of the Oz", donde los sueños se fusionan en el día.

El joven Manuel y Macedonio, se van por la calle principal del pueblo, aunque este lugar es algo así como un pueblo fantasma de vaqueros, con los trotamundos corriendo entre la polvareda de calles, y postigos que golpean una y otra vez contra el marco de las ventanas.

Creo que esta película ya la vi en mis años mozos, dice Macedonio, es La Diligencia de 1939 con John Wayne y Claire Trevor.
-Esto es más dramático, dice Manuel, fíjate los techos volados de las casas, paredes derrumbadas, aquí pasó un terremoto o alguna catástrofe, quizá una guerra borro a esta gente del campo de la vida.
Es más bien como asistir a las ruinas de la propia vida, pero viendo... afuera, en una estenografía de calles y casas con paredes de ladrillo y barro.

Mira, otra vez la misma pintada... "Maldito Nacaruh Sehtrad". Ese debe ser el villano que mato al sheriff, luego la gente abandono el lugar para olvidar ese hecho maldito...

-Me parece que nosotros dos vimos muchas películas y leímos demasiados libros, -dice Macedonio.

No costo demasiado llegar a la estafeta del correo, o al menos a lo que quedaba de ella, el techo de bovedilla se había derrumbado, y las antiguas cortinas de chapa de la entrada en ochava parecían una enorme lata abollada, imposible entrar, por arriba de las paredes que quedaron en pie se aprecia
el verde de pastos y ramas crecidas entre los ladrillos.

-Mejor vamos al almacén, quizá quede alguna antigua botella de vino tinto para borrar tanta amargura.
-dice Macedonio.

El lugar conserva todavía algunos vidrios, pero la puerta parece haber sido arrancada de cuajo, con marco y todo, las inscripciones en los vidrios parecen del otro mundo: "satunim", "sogart sogral",
"sadibeb secamla". El lugar esta bastante original y hasta hay un sifón de soda en la barra y una botella de Fernet Gancia con un contenido suficiente para llenar un par de vasos.

Manuel, encontró enseguida el dato grabado a cuchillo en la mesada de madera "la carta que Usted Busca esta debajo de la caja registradora".

La carta, escrita con la misma letra arranca en la frase final destrozada que leyó en voz alta Macedonio en el tren "No volverás a lo perdido, -tu corazón no sanara en esta tierra donde nunca cierran las grietas", y continua...


"He jurado irme y olvidarte, soy el último habitante de Francisco Magnano y ya me voy, pero quiero que quien llegue con la carta en mano que he enviado desde un tiempo indefinido sepa algo de este final
previsible. Pasaron todas las calamidades posibles. Primero fue el cierre del ferrocarril, allí se fueron las familias de los ferroviarios, un poco antes de fugo nuestro jefe de estación con rumbo desconocido. Más tarde alternaron sequías e inundaciones, hasta que finalmente los campos quedaron inundados y hoy solo sirven para pescar Hoplias Malabarius o cazar patos.
Unos años antes, -me olvido de lo fundamental- instalaron una repetidora de televisión en Trenque Lauquen y a partir de allí la gente empezó a encerrarse en sus casas, las mujeres a la hora de la siesta veían novelas y los hombres a la noche se reunían a ver los programas de Tinelli. Sin trabajo y con televisión la vida del pueblo fue cambiando paulatinamente, la gente seguía partiendo, en especial los jóvenes. Los viejos se morían y con ellos su saber ante la subsistencia. El año pasado mi mujer y yo éramos los últimos habitantes del pueblo, pero ella ya no hablaba de nada, la tristeza del pueblo la llevo a encerrarse con las novelas que le iban llegando, y fueron años de novelas y soledad: Antonella, Sodero de mi vida, Poliladro, La Elegida, Franco Buenaventura, Gasoleros, Luna Salvaje, Soy Gitano, y ahora Culpable de este amor....
Hace unos meses se rompió el televisor y mi mujer quedo de pronto con las pupilas muertas, más inerte que el Espantapájaros que ocupa el lugar del Jefe de Estación. Así que fue que un día, al retornar del trabajo me encontré con una carta de Rita "Hace mucho que sueño con Juan Darthes ahora
partiré a buscarlo a Buenos Aires. Perdóname".
Todavía me parece imaginar el verla irse con una pequeña valija de mano, caminando varios kilómetros hasta la ruta y de allí a dedo hasta el primer pueblo, luego no puedo imaginar más. Disculpen usted que ha venido hasta esta lejanía buscando el final de una carta y se encuentra con esta historia
dolorosamente intrascendente.

Sinceramente suyo,
Javier Ortiz.

Pd: Ah..., me olvidaba de contarles que están en la otra orilla de las cosas por lo que cuando lean "Nacaruh Sehtrad", sepan que quiere decir "Huracán Darthes".















¿COMO SER FELIZ EN LA VIDA?






Así estaba el hombre.
Y esto que no es decir nada daba a entender que en su vida casi todo hacia agua. Se le escapaba la belleza de los días como en un colador.
¿Y que le quedaba en el colador? Sólo los restos pensantes de alguien que no podía percibir la felicidad. ni buscarla consecuentemente.

Ya no le preocupaba la soledad pequeña de noches vacías de abrazos. De despertares con la boca besando la piel de la almohada. No era la penuria de sentido a la luz del día, cuando su vida se escurría en rutinas auto administradas para no caer en la percepción del vacío. No era la soledad pequeña entonces, no, no era eso sino la enorme soledad del desamparo la que lo atormentaba por debajo de cada paso que daba. Sentía que el suelo, lo más material y evidentemente sólido que se nos brinda en la ciudad ya no era seguro para él. Sentía ciénagas. Arenas movedizas donde los demás seres pisaban veredas y calles. Sólidas, evidentes.

Ese hombre leía. Leía hasta que una frase lo fulminaba y lo obligaba a cerrar el libro y transitar varios días con ella circulando en los laberintos de su mente, que por costumbre, no conducían a ninguna salida.
Pasó con: "es tan corto el amor y tan largo el olvido" del poema de Neruda.
Que de inmediato lo llevo a la última frase que le dejo escrita su ex mujer arriba de la mesa de la cocina: -"Adios y que sueñes que eres feliz".
-"Vos no tenés palabras para tu corazón" Le había contestado el hombre por mail en un inútil intento de diálogo que no tuvo respuesta.

Y de esto habían pasado muchos meses y el sentía que podía estar años así, sin olvidarla ni hacer nada concreto para buscar al menos un ratito de cariño bien dado.
Volvió a suceder con "Una gota de humana ternura" de un libro de Vlady Kociancich. Y entre lágrimas se vio como un mendigo de amor buscando alimentarse de sonrisas que recibía tras decir algún piropo ingenuo a mujeres que veía por la calle.
Y además el encierro. Ese temor desmedido a alterar sus pocas rutinas.
Quería y necesitaba de algo que le diera aire a su vida.
Incluso alguna dosis de descontrol intelectual, de sentirse casi en el aire, no pisando esos abismos de sentido que se ven como vulgares baldosas en las veredas.
Pensó en estudiar algo formal y enseguida desecho la idea. Percibió que sus rigideces no le permitirían un intercambio tan abierto con el mundo. Y además, ¿estudiar que cosa?.
Repasó los anuncios de carreras cortas, busco en los límites donde su excesiva racionalidad empezaba a aterrorizarse, el campo de lo esotérico, del saber New Age.
Decidió algo tras un largos días, formular preguntas y responderlas con algunas ofertas posibles que iba subrayando de los diarios. Comenzó:


¿Quien soy?

Astrología de la casa 8.
Tarot según "El brujo negro de la salamanca"
Curso de psicología cognitiva.
Masaje existencial Takster.
Videncias de vidas anteriores.


¿Por qué no puedo ante la emotividad?

Aprenda: Amarres fuertes para el amor.
Sea "Gran maestro vidente existencial"


¿Que será de mí en este año?

Revolución solar.
Regresión angelical sistémica.
Lectura de ida y vuelta en las líneas de su mano.
Carta azoteica astral.


¿Como desbloquear conflictos vinculares?


Feng Shui sacramental.
Curso de jardinería aromática.
Artes marciales.



¿Como ser feliz en la vida?

Aprenda el salto del tigre.
Lea presagios y videncias en sus sueños.
Sepa usar la "Atadura psicosexual"


¿Que me quieren decir los ángeles y mis antepasados?

Tarot lacaniano.
Videncia Original sagrada.


¿Cómo liberar a mi hogar de la angustia que se impregna en sus paredes?


Cura espiritual Baguá.
Pintura y decoración espiritual de interiores.
Aprenda a realizar "Arte inútil" con objetos que no utiliza.


Así siguió listando preguntas y diversos disparates que se ofertan por los diarios.

Hasta que se canso, se agoto peor que en un día completo de andar con sus preguntas y tensiones a cuestas y sin hablarlas con nadie. Quedo exausto.
Al día siguiente continuo y quiso darle algún corte a su incapacidad para decidir.
Decidió aplicar el mismo método que había aplicado en su juventud para la elección de la carrera universitaria: El azar, y aquella perinola que tiene guardada en el cajón junto a otros objetos sobrevivientes de la infancia decidirían una vez más por él.
Tomó las 6 primeras preguntas y les asigno una por una las frases de cada cara de la perinola (pon una,
pon dos, toma una, toma dos, toma todo, todos ponen)
Como en una ceremonia privada. Arrojo la perinola sobre la mesa despejada del comedor y se prometió solemnemente aceptar luego del fin de los giros lo que indicará la cara que quede mirando al cielo.
"Toma dos" dijo el azar. Repasó el papel y no quedaba ninguna duda, había que responder a la pregunta
¿Como ser feliz en la vida?.
Y ver de que se trata lo de aprender el "salto del tigre", o lo de "presagios y videncias en sus sueños".
o eso de saber usar la "Atadura psicosexual".















Hasta siempre



Cuando Rosario despertó, creyó que seguía adentro de ese sueño que la acompaña cada tanto desde niña. Abrió un ojo entre ruidos de alas de palomas que buscaban ventanas donde recibir el sol tibio, de una mañana de otoño.
Era un sueño realmente tortuoso, ella bajaba escaleras estrechas y mal iluminadas, apenas guiada por una leve luz, quizá una candela que parecía estar unos escalones más abajo, pero que no dejaba de alejarse, se sentía siempre al despertar haciendo el recorrido por una torre de babel, pero no
hacia un cielo libre, sino al fondo de la tierra, quizás a su más temido infierno. Es curioso, nunca en el sueño amagaba dar media vuelta y volver sobre sus pasos, dejar de bajar infinitos peldaños de cemento, casi a oscuras buscando una luz que se extinguía o se alejaba cuando ella más cerca creía estar. Quiso salir con alguna ironía, y solo recordó una frase atribuida a Jorge Luis Borges, que leyó hace un tiempo en el suplemento cultural de La Jornada, "todos somos no videntes, yo soy ciego", y pensó si no era justamente eso lo que ella vivía en ese sueño repetitivo, un andar a ciegas sin saber a ciencia cierta a donde iba ni para que....
Trato de olvidarse de la angustia que acompañaba su despertar después de cada vez que soñaba su descenso por las escaleras oscuras, volvió a la noche anterior, su deambular por el lobby del hotel, su indecisión expresada en cada paso... salir a cenar en una mesa de soledad entre miradas desconocidas, comer en el salón comedor del hotel en la misma situación.... pensó que seria más ella comiendo en su habitación, como lo haría cualquier mujer que ha quedado sola por las ocupaciones de su pareja, -a esta hora Daniel esta volando a Mendoza, pensó, quizás le sonríe a una azafata rubia con ojos de cielo casi mar y le pide la segunda medida de whisky. Mañana temprano organizara la agenda y luego me llamara al celular. Quizá ordene un ramo de rosas amarillas y rojas para que las reciba a primera mañana en la
habitación, -para hacerme sentir su presencia después de una noche sin sentir su cuerpo cercano al mío....
Ella pensó en esta cierta dependencia en los negocios que Daniel tiene con los hoteles Hyatt que lo hacer viajar tanto por el mundo, con ella inclusive cada tanto.... recordó la luna de miel en el hotel Regency de Mérida, donde por suerte no hubo reuniones ni llamadas al celular, ni videoconferencias, ni nada de las cosas a las cuales había terminado por resignarse, tanto como a la ambición de dinero de su marido, en fin, son tres años de "matrimoño" como ella les dice a sus amigas, y en pocos años no quedan ilusiones y cada uno es como es.... alguna emoción le surge cuando aparecen las imágenes de las últimas vacaciones en el Hyatt de Casablanca, ese pueblo increíble, otra cultura... esa caminata que hicieron por callejuelas fue una aventura,
Daniel la llevaba tomando fuerte su mano izquierda, con su mano derecha transpirada de emoción o de percepción de peligro, esa pregunta a los turistas franceses, la búsqueda del bar de "Rick" Bogard...
Cuando volvió al aquí y ahora, estaba casi en el mismo sitio y sintiéndose seguramente observada, expuesta, en su inseguridad. allí mismo busco al conserje y pidió una carta para cenar en su habitación , el conserje le dijo que hoy el principal chef del hotel esta sirviendo sus platos personalmente, que podría elegir tranquila en la habitación y luego de una módica espera de una hora recibir el menú.
En el ascensor, pensó si el chef sería ese hombre de uniforme blanco, casi como se visten los doctores de los hospitales, pero con ese inconfundible, hasta ridículo, gorro colorado.
Piso 12, habitación 1223, entró, una leve brisa modela fantasmas en la cortina de la ventana que mira al río. Decidió ponerse cómoda, una ducha caliente, salir goteando por la alfombra y secarse sobre la cama, ahora las medias cortas, el portaligas y esas bragas minúsculas que compro en el último viaje a Madrid, apenas una tira que deja ver sus glúteos firmes y salientes, los que las amigas mexicanas siempre le envidian... Laura, su amiga escritora le dijo una vez que le cambiaba su don por las palabras por tener un par de meses esa cola que hacia girar a los caminantes, y distraer a los conductores.... hasta sintió culpa en aquel choque, cuando el conductor del Seat se llevo puesto a un autobús detenido en el semáforo.
Ella se río, mucho, pero mucho con la ocurrencia de la Esquivel y le dijo que con gusto le cambiaba sus hermosas asentaderas por el talento de escribir un libro como "Íntimas Suculencias", su tratado filosófico de cocina, y pensó para adentro que la comida es lo único que te da placer al menos dos veces al día... (Que exagerada, esta Laura... como si fuera el culo de Jennifer López...)

Luego se coloco su salida de cama sin molestos corpiños, su bata es casi un tul transparente bordado de infinitas alas de mariposa, y ella adentro casi como una crisálida con alas de noche plegadas.
Prendió el televisor de fondo, mientras miraba la carta empezó a reírse de los nombres de los platos del cocinero estrella el "chef Kabuki":
Kanikama deconstructivo.
Sake Confucio.
Sushi a la Nietzsche.
Chop- suei Socrático.
Canelones a la Marx y Engels.
Ñoquis gratinados con salsa Zizek.
y se detuvo a carcajadas en "Salmón Savater",quizá por que esa tarde había estado en la feria del libro de Buenos Aires y se había comprado el libro de "Los diez mandamientos en el siglo XXI", bueno, el salmón Savater no es otra cosa que Salmón rosado de Chile, cocinado a la crema y servidos con champignon y papas noce, bueno vamos a probarlo, toco las teclas: 2, 4, 9... -puede enviarme a la suite un servicio de cena con servicio a cargo del chef...? , si, 45 minutos, Salmón Savater por favor, sin vino, solo hielo, agua mineral y ensalada de frutas de postre. -Hoy voy a tomarme el Cabernet Sauvignon que compre en la feria de vinos de Firenze.
Movió el control remoto por los canales de aire de Buenos Aires, se quedo con Susana Giménez, el programa de mayor audiencia esta hora, que bárbaro se dijo¡¡¡¡¡, todo es dinero aquí.... todos los participantes se acercan por premios en dinero o especie, un bingo, niños que llevan mascotas, incluso
sapos y arañas.... ( Nueva risa que hace eco en la soledad de la habitación ) al pequeño participante se le ha escapado la tarántula del frasco y Susana Giménez escapa a la velocidad de una gacela seguida por las cámaras...
Ahora Susana llama a personas que han pagado por insertar su numero de teléfono en un enorme recipiente que desborda papelitos pequeños.... teclea, sonido de llamada...
-haayyyy.... Susana, sos divina, le pedí tanto a Dios que me llamaras....
-Como te llamas?
-Malena... , le pedí tanto a Dios por que lo necesito tanto....
-Bueno, detrás de que casillero están los 100.000 pesos...., el 23
-No querida estaban , en el 44, pero te llevas una cafetera y 1000 pesooos.
"No invoquéis mi nombre en vano", pensó Rosario siguiendo mentalmente la relectura de los mandamientos por Savater.

José, subía en el ascensor con el servicio exclusivo cena servida por el chef pedido por la habitación 1223, todavía se reía solo con las graciosos ademanes de los italianos, había tenido que compartir un par de rondas de vino para no ofenderlos y escuchar sus comentarios altisonantes y los ademanes que hacían sobre las maravillas que veían en las calles, mujeres argentinas, turistas brasileras.. El siciliano, estaba totalmente sacado, decía que no se iba sin "fatare una nigra"..
Ya estaba en el 12....

Rosario apago el televisor y volvió a escuchar a Luis Miguel, casi no escucha el timbre y presurosa cierra su bata por pudor y atiende la puerta con un seco y corto adelante señor...
es el mismo ? la ropa blanca el sombrero colorado que debe cuidar por su altura en cada marco de puerta, el gran Chef Kakuki es más bien alto, tiene incorporado torcer el cuerpo hacia adelante y agachar un poco la cabeza para que su gorro pintoresco de chef no caiga en cada umbral y demuestre sus pelos negros ya encanecidos.

El hombre, recibe sin duda el impacto, ha llevado el menú a una habitación de las más exclusivas del hotel, con doble ventanal, dos baños, un estar comedor separado de la cama matrimonial por una arcada, amoblada por finos muebles de roble de estilo antiguo.
La mujer que ve José es sin duda inquietante, no solo por su desnudez apenas cubierta por una especie de bata, una larga y vaporosa transparencia que cubre su cuerpo hasta la desnudez total de sus tobillos y pies menudos hundidos en la alfombra color rojo fucsia.
Esta mujer morena, de pómulos salientes y ojos pequeños, negros brillantes, quizá sea extranjera, aunque su tono de voz no es abierto, quizá sea nativa de algún punto de Centroamérica... pero no se animo a preguntar y menos a mirarla demasiado..., el servicio de chef llega en un carrito que incluye una pequeña hornalla a gas para regular la temperatura del plato al de servirse, una conservadora de bebidas, hielo, cubiertos, todo queda en la habitación hasta la mañana siguiente... es ideal para una cena íntima y sin
apuros, sólo cortada por impulsos del deseo y la palabra.

Rosario, ve preparar la mesa a ese hombre fornido y callado. y en una de sus momentáneas ausencias recuerda el poema de su amiga Laura:
"Qué lejos estoy del suelo donde he nacido
inmensa nostalgia invade mi pensamiento,
y al verme tan sola y triste cual hoja al viento
quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento"
Así se siente ella, como una hoja al viento en este destemplado otoño argentino, con lluvias y cielos oscuros, cerrados...

José ha concluido las instrucciones, la mujer lo observa desde el fondo de su mirada penetrante, el sigue evitando recorrer su cuerpo con alguna mirada, algo pueda abrir grifos de deseo en este, su lugar de trabajo.
Cuando casi no queda nada por decir sino, "buenas noches, señora, que disfrute su plato", la mujer ha girado y mueve su silueta trasparente, casi de aire, hacia la ventana angosta que mira al río...
José. puede ver los movimientos de su cuerpo por debajo del tul, el contorno de sus piernas altas y flacas y su movimiento que parece el de una modelo en la pasarela, pero más lento, como la quietud de un enorme trasatlántico en la proximidad de amarrar al puerto.
La ventana este es más bien estrecha, casi un mirador individual, unos 70 u 80 centímetros por un metro y medio de alto, la mujer recuesta levemente su cuerpo sobre el umbral de madera lustrada, saca su cabeza al viento y lo llama:
-Por favor, puede contarme algo de este paisaje....
José se acerca recorriendo la figura de la mujer, la ve casi recortada contra un cielo inmenso de estrellas, imagina incluso que su cuerpo es apenas una ilusión absoluta, un producto de su imaginación como cuando en su niñez se tiraba en el pasto de la chacra de su abuelo e inventaba figuras uniendo estrella con estrella, claro que eran otras figuras, siempre volvía con el parte de sus figuras encontradas al regazo de la abuela Anita: vi dos leones con melenas, una jirafa enorme cuyo cuello cruzaba todo el cielo y la cabeza se perdía en el sur, detrás del monte oscuro... un hipopótamo blanco,
una tropilla de alazanes....
La abuela no le creía demasiado pero siempre decía, -con esa imaginación vas a llegar lejos josecito....
José se acerco a la ventana quedando al lado, casi atrás de la mujer para no cortar su visión...., ¿cómo describir esto? Toda la orilla de la ciudad contra el río se podía ver desde allí, un río iluminado por una luna plena, las luces de los faroles de la costanera , mas lejos aun las curvas de San Isidro, apenas una intuición sobre el Delta, no importaban sus palabras textuales.. Ella le preguntaba una y otra cosa, como si quisiera que ese momento no termine más que él no se vaya de allí. Como un río llamado por las mareas, ella empezó a ondular su cuerpo, a soltar el movimiento de sus caderas siguiendo, transportándose con el "contigo en la distancia" de la voz de Luis Miguel que llevaba su magia por los aires, se confundía con las luces y los sonidos de una ciudad cada vez más ausente. Y ella movía sus caderas, lentamente, la fusión de la palabras y paisajes había acercado su cuerpos a un leve roce, apenas una caricia de los glúteos de Rosario en la zona erógena de José, recién allí él se permitió descender con la mirada
desde el perfil del rostro de la morena y bajar por sus cabellos que como ramas de sauce descendían por su espalda... no pudo evitar ver su cuerpo, su cola apenas cubierta del tul traslucido y una delgada línea negra de encaje por ropa interior. José apenas podía atender las señales de peligro de la conciencia, una transgresión en su lugar de trabajo le podía costar el empleo y sus ingresos relativamente altos de Chef principal de un exclusivo hotel.
Rosario tampoco podía pensar, solo dejaba llevar su cuerpo y seguía escuchando la palabra de ese hombre que le hablaba con una voz pausada desde atrás de su pelo, casi como una voz interior...
José, dejo de mirar el cuerpo de Rosario y elevo la mirada, la noche clara de estrellas lo transporto a La cocha, San José de La Cocha para ser más precisos su pueblo Tucumano, las noches con el cielo estrellado cayendo sobre el mundo, y él de espaldas al pasto soñando despierto... La Chacra del
abuelo y sus frutales, el otoño era primavera y los frutales estaban florecidos, los duraznos y manzanos reventaban en flores y derramaban aromas de celo, sus 16 años, su crecer de golpe cuando Papá se fue y no volvió...
Y aquella, la primera vez con Mariana, su amiga de la infancia de la Chacra de los Enrique, ella que se colgaba de las ramas bajas y lo apretaba con sus piernas en tijera por la cintura, él levantando su pollera a cuadros y embistiendo como un toro, entrando, llenándola de leche...
Cuando bajo la vista se dio cuenta que estaba definitivamente perdido, que sus brazos abrazaban a la hermosa desconocida, que su pene plenamente erecto jugaba al mismo vaivén de ese hermoso culo.... ya no era él, José, sino un macho entregado a su instinto...

Rosario, se giro, le coloco sus manos en el cuello de él y se fusionaron en un largo beso hasta perder el aire y olvidarse de la ventana y el paisaje de una ciudad anónima muriendo en sus orillas.
El la alzo con sus manos sosteniéndola desde la cola, como a Mariana, aquella vez, ella cruzo sus piernas abrazando su espalda, cerrando con un candado de talones desnudos a la altura de su coxis. Así estuvieron , largo rato, perdiendo el aire, danzando a Luis Miguel... ella abandonando pisar el suelo, sin querer pisarlo nunca más, él sintiendo que los pechos de ella le perforaban el pecho y le hacían sangrar hasta el corazón....
Hasta que llegaron al borde de la mesa y ella dejo caer lentamente su espalda, dejando sus pelos como centro de mesa. Allí estuvieron, él empezó a penetrarla, a golpear con fuerza y lejanamente oír gemidos y un -más...., más..., con el segundo orgasmo la llevo a la cama, en los aires, sin salirse de adentro de ella, allí siguieron como una eternidad, hasta que descubrió que el sueño los vencería.... -Me tengo que ir.... sos una hembra hermosa, dijo José, Y Rosario que ni siquiera dijo que se llamara Rosario ni tuvo tiempo de inventarse un nombre de fantasía para su aventura. Hubiera querido decirle: -me sentí plena, la mujer más deseada del mundo. Pero guardó silencio.
Se acomodaron las ropas sin quitarse la mirada, y después de un silencio que podría haber significado "hasta siempre", él cerro la puerta y se fue.













MERCADO ELECTORAL





A Eduardo Coiro




El hombre es interceptado en un pasillo del Mercado Central por una señorita encuestadora que dice ser del estudio de Manuel Mora y Frambuesa.

¿Cómo esta haciendo las compras la presidente Mandarina?

-Muy Bien. -Bien. -Regular casi bien. -Regular casi mal. -Mal, o Muy mal.

(Precisa las respuestas posibles sin dar tiempo a pensar una respuesta diferente)

-Mal. -responde el hombre con cara de fastidio.

Contesta el resto de la encuesta de mala gana pensando en los carteles que ha leído en su recorrido por los diferentes puestos. Quisiera tener la mente en blanco. Olvidar la capacidad de leer y razonar por un tiempo, al menos hasta el momento en que concluya la presión de la campaña sobre los cerebros
ciudadanos a los que se trata como tierra fértil para sembrar cualquier temeraria frase.

"Sabemos lo que falta. Sabemos cómo hacerlo" dice desde el cartel la presidente Mandarina con sus largas pestañas. El hombre piensa en el escándalo con los índices del I.N.D.E.C. (Instituto Nativo de Ensalada Casera) y se encomienda a todos los santos protectores de la gente común.


Los candidatos se esmeran por aparecer en todas partes, por hacer tropezar a la gente con sus caras en los programas más vistos de televisión.
Se sientan en la mesa de Mirta Legrand. La elogian con frases absurdas como "que buena escarola que sirve en su mesa". Prometen estupideces como pagar recompensas a los que denuncien a los vendedores de Amapolas, floripondio y/o Cannabis sativa en los barrios.
Vuelve a ver carteles y más carteles, piensa por un instante si el boicot a la papa y el tomate no debería extenderse al resto del mercado político - vegetal.


Ahora se escucha una voz grabada que llega desde una avioneta que sobrevuela una y otra vez el mercado:


Coliflor Presidente.

Lechuga Gobernador.

Banana Cenador.

Kiwi Intendente.

Poroto Concejal.

Lista 132.

"Ponelo a Pomelo en el congreso."

"La provincia esta protegida por Zapallito"

"Estamos en una orgía de populismo y demagogia" dice el Doctor Rabanito Cebolla De Verdeo, con su cara inequívoca de "nabo" hablando desde el sillón blanco de la verdulería de Susana Giménez.


Y él, sólo puede esperar que todo esto, como en los malos sueños, pase pronto...










UNA OBRA DE TEATRO EN SATURNO



A Alberto Chein.



Allí voy. Dormido y soñante con esos sueños habituales que últimamente se parecen tanto a mis desencuentros con lo real. Me desperté cuando la hermosa azafata pelirroja decía Une Station Saturne, Station Saturn, Stationieren sie Saturn y en algún idioma más que llegábamos en 10 minutos a la estación.
Me había dormido siguiendo sus desplazamientos de ida y vuelta por el pasillo. Su presencia fue como un hada que me llevó a aceptar el sueño y casi con seguridad la repetición de alguna pesadilla para luego despertarse con la sensación de que se parece demasiado a mi vida en el presente. Como dijo alguna vez Rosa Montero: En algún momento del viaje este se convierte en una pesadilla. Es tan evidente -y cierta- la metáfora de viaje con la vida misma.
Antes de tomar el tren hacia Carhue, pensé en la cantidad de años que necesitaría vivir para lograr la felicidad si los pasos los sigo dando por el camino mas largo, cuesta arriba y mas lento que una tortuga.
Me reí solo: no menos de 150 años y con buena salud para darme cuenta de los logros.
En eso estaba. En retomar mis pensamientos calamitosos de antes de subir al tren y en la azafata que tenia un aire a una pelirroja nacida en Carhue a la que conocí en el trabajo ( Como la deseaba 20 años atrás cuando la veía llegar a mi oficina para firmar papeles de rutina).
Hasta que vi a Julián Fernández parado en el pasillo, haciendo payasadas como siempre entre un grupo grande mujeres y hombres que era bullicioso y jodón como una estudiantina pero grandes de edad: 40 años promedio dije con mi ojo de entrevistador. Julián repartía algo casi invisible entre sus dedos
a cada uno de sus compañeros que se levantaba con bolsos. No pude resistir la tentación y me levante a saludarlo.
Con sus anteojos culo de botella, idéntico antes del tiempo pero con canas, el me hablo a los gritos antes que yo llegara a su lado:
Urbano, amigooo¡¡¡¡
Julián, nuncaaa centeya, conteste yo con un código propio de aquella época en que trabajábamos juntos.
Urbano, fue mi jefe en la constructora, dijo a los gritos para que todos se enteraran de quien era yo.
Enseguida recordé la imagen de pelearme con el gerente de área, casi llegar a las trompadas y renunciar.
Pero con Julián seguimos siendo amigos después de esa partida borrascosa. Al tiempo el también se fue y se dedico a la docencia y al teatro.
Me dijo lo mismo que acababa de descubrir: viajaba con su grupo de teatro y bajaban en Saturno para dar dos funciones seguidas el sábado y el domingo.
Venite Powell, la primera función es en un par de horas, después tomas el tren siguiente y seguís viaje.
No resistí demasiado, le pregunte a la azafata si podía descender y seguir viaje con el mismo pasaje y me dijo que si, que era una política del ferrocarril que la gente pudiera descender en cualquier estación darse una vuelta, conocer y volver a subir a otro tren siempre y cuando sea del mismo día en que se inicio el viaje. No solo es bella, sino además dulce dije, y me entere por el cartel que se llama Analía. El amigo casi no me da tiempo de volver al asiento y llevarme mi pequeño bolso que llevo colgado del
hombro. Al bajar había una recepción oficial con banda de música y discursos. Solo alcanzamos a decirnos con Julián que los hijos están bien y creciendo cuando nos vimos inmersos en apretones de manos, presentaciones y palabras de bienvenida. Sólo retuve dos nombres, el de Hércules el jefe de
estación y el del Ingeniero Orlando Williams delegado municipal en la comuna de Saturno -dependen de Guaminí-.
Me distraje, vi una publicidad que colgaba de un tirante bajo el andén que me causo gracia:


¿Dolor de cabeza?

Venga del aire o del sol
Del vino o de la cerveza.
Cualquier dolor de cabeza
se corta con un geniol.
30 centavos.

-Este pueblo atrasa por lo menos 50 años, pensé y me reí bastante.
Ahora hablaba el ingeniero Williams, era un discurso de un anciano enérgico -70 a 75 años a mi cálculo-
Hablaba del ferrocarril con un orgullo y una pasión inaudita, como lo haría cada uno de los ferroviarios que no conoció la tragedia de los noventa. Ahí mire a mi alrededor y en el público del pueblo solo vi ancianos. El grupo de Teatro de Julián y yo éramos los mas jóvenes. En el público había un intervalo de 65 a 80 años, ni mucho más ni menos.
-¿Este es un pueblo de jubilados? -le dije a Julián.
-Algo así, después te cuento bien camino al teatro. -me contesto con tono enigmático.
No nos dejaron ir de la estación hasta que sirvieron una picada con salamines y quesos y se hizo un brindis con vino tinto.
Logramos salir. Le dije a Julián de salir e ir caminando en escalera para conocer el pueblo y hablar algo.
-Dale, -me dijo, el teatro de la sociedad italiana queda a cuatro cuadras pero caminamos unas cuadras más, no te entusiasmes en ver demasiado, el pueblo tiene 10 manzanas por 10 de este lado de la vía y otro tanto del otro lado. Casi enfrente de la estación se observa un edificio imponente al que
se le están haciendo refacciones.
-Es la universidad...
El cartel que leo en el frente no deja lugar a dudas:
"Universidad del viento de Saturno" y abajo una leyenda en francés, alemán e inglés.
-UN DIEU LES ALLAITE(ÉLÈVE) ET LE VENT LES ENTASSE
-GOD RAISES THEM AND THE WIND ACCUMULATES THEM
-GOTT DIE ZUCHT UND DER WIND BELÄDT SIE.

-Que quiere decir?
-Debe referirse a que es una universidad abierta donde puede estudiar quien quiera sin requisitos de estudios cursados ni limite de edad. -dijo Julián
-Ajá, digo, pero no dejo de ver muy raro a este lugar y recién hemos caminado algunos metros.
-Bueno, ahora explícame porque este pueblo no tiene niños en las calles y toda la gente que veo es anciana...
Lo voy a intentar dice Julián y toma aire como si la cuestión fuese compleja y difícil de entender para una persona común y corriente como yo.
-Viste al Ingeniero Williams?
-Si, un anciano de una energía y convicción envidiable.
-Pues él es el autor de la ley de ferrocarriles agrícolas y económicos de la provincia.
-Me estás jodiendo.
-No, es el mismo.
¿Pero cuantos años tiene?
-El 29 de agosto cumplió 136 años.
-No puede ser. Ese hombre no tiene 80 años.
-Oíste hablar de Vilcabamba en Ecuador?
-Si, una zona de las pocas que hay en el mundo dónde la gente vive más de 100 años.
-Bueno, en Saturno la gente no envejece.
-Pero si son todos viejos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
-Así llegaron amigo, llegaron viejos y así están: viejos y saludables.
-Sabes cuales son las dos instituciones más importantes del pueblo para las que ofreceremos la obra en un rato?
-Ya no me animo a imaginar nada más. -le dije resignado a que me relaten cualquier suceso extraordinario.
-Un geriátrico y un hospicio psiquiátrico.
-Tiene alguna lógica, la gente no envejece, pero tampoco rejuvenece como Brad Pitt en "El curioso caso de Benjamin Button".
-Exacto.
-Y que obra van a representar. -pregunto adrede para recibir alguna respuesta aceptable para mi racionalidad.
-Una versión muy libre de Saverio el cruel.
Llegamos al cine teatro de la sociedad italiana. El amigo se va a unir al grupo y la obra empieza casi de inmediato, actúan con las mismas ropas con las que llegaron.
Los que organizan son los internos del psiquiátrico. Venden las entradas, lo llevan a uno al asiento numerado. Te dicen algún piropo: -Usted es tan lindo como mi nieto Agustín que vive en la capital.
-No quiero sacar cuentas, tengo 51 años, esa será la edad de su nieto?
Me sientan al lado de un viejito italiano, que enseguida empieza a hablarme, habla en un cocoliche, pero le entiendo que es nacido en un pueblo del Piamonte. Y que puedo llamarlo Don Alberto.
-Y de donde es...? -me pregunta.
-De Lomas de Zamora.
Bello pueblo, bello, yo he visto cantar a Gardel y a Corsini en el teatro Coliseo.
Y de memoria recita:

Miro al passato, a i nostri bei vent'anni,
Quando, venendo a te, l'anima allegra,
Vergine ancor a tanti disinganni,
Per i sogni piú belli popolata,
Cercando un ragazza per un valzer
Trovammo quí la sposa
Madre dei nostri figli insuperata...

(Me dice que olvido al autor, que la poesía era más larga...)
-Pero usted era muy pequeño en aquella época, me atrevía a decir temerariamente.
-No crea, era un joven de más de 20 y muy fuerte, trabajaba de maquinista en el ferrocarril. Ese había ido con mi finada esposa Ornella. Cuando llegamos no había más entradas, la gente se quedo afuera e io también. La gente pedía a Gardel, y Gardel salió al balcón y canto varios temas para los que
se habían quedado afuera.

Empieza la obra, hacemos silencio. Sigo con un desconcierto que no para de crecer, pues no encuentro elementos para desmentir lo que esta ocurriendo.
El amigo es el mantequero de Arlt y toca timbre. Lo esperan un grupo de jóvenes aburridos que quieren divertirse con él. Una anciana -presumo que es una enferma del psiquiátrico- se levanta y comienza a cantar en italiano.
Puede que cante en dialecto pues no se le entiende nada. El amigo la va a buscar y la sube al escenario. Ella canta una y otra vez la canción, que parece una canción infantil.
Sólo entiendo y retengo el estribillo:
¡Io sono Pinocchioooo!

Luego la obra prosigue y es por cierto una versión muy libre, he visto Saverio el cruel alguna vez, pero no podía imaginar al mantequero que no es ungido Coronel, sino Fiscal.
Y es un fiscal que se preocupa por pequeños hechos de corrupción. En el papel del Fiscal, mi amigo se ha puesto una peluca que lo acerca a Lennon y no a un miembro de la justicia. La acusada es una cajera de un supermercado y la acusan de haberse quedado con 25 centavos.
Se para otra paciente e interrumpe:

-No la castigue señor Psiquiatra. Ella no tiene nada que ver. Acá esta la moneda que le faltó.
(Y levanta el brazo y el foco de luz la muestra a ella con su moneda sostenida entre el pulgar y el índice).
-Estaba en el piso del comedor esta mañana y yo la encontré, es inocente¡¡¡, la voy a devolver ahora mismo.
-El amigo reacciona y la va a buscar, a ella y su moneda que prueba la inocencia de la acusada.
la moneda entra en la escena y el juicio se encamina a otro destino.




***



La obra continua. Esta por finalizar, el mantequero fiscal esta por desencantarse.
Por descubrir la trama del engaño.

Ahí comienza a cantar otro anciano:
¡caprichoso garibaldino trulalaaaa!
No lo puedo creer. Es la canción que mi padre cantaba cuando quería referirse a mi tozudez.
Mientras tanto en el escenario, el amigo y su grupo decidieron que esa canción era el mejor cierre posible para su obra de teatro. Subieron al pequeño anciano y cantaron todos mientras el público aplaudía. Creo que fue demasiado para mí. Me levante sin antes dejar de estrecharle la mano a Don
Alberto. Antes de salir, me detuve en la boletería y deje mi tarjeta para que se la dieran a Julián, escribí rápido en el reverso:

-Amigo, esta experiencia merece un café y varios whiskys, llámame cuando estés de vuelta por Capital, invito yo y sin discusiones. abrazo U. Powell.


En el horario que tengo el tren debe llegar en menos de 10 minutos. Me parece escuchar a lo lejos el ruido de la locomotora y su silbato de vapor.
Increíble este pueblo. -Me digo. Hermosa experiencia. Prometo que volveré y que alguna vez me anotaré para cursar algo en la Universidad del Viento.
Mientras tanto seguiré envejeciendo como cualquier persona.

En el andén esta Hércules, el jefe de estación.
- 85 años verdaderos ni uno más, yo no me quito la edad como la gente del pueblo... -Me dice
Me cuenta que es hijo de franceses y que antes de llegar a Saturno como jefe de estación trabajó en la compañía general, lo dice en francés "Une Compagnie Générale de Chemins en Fer de la Province de Bons Airs" y luego traduce: "Compañía General de Caminos de Hierro de la Provincia de Buenos
Aires".
-Dígame Don Hércules, ¿que quiere decir la leyenda en varios idiomas que hay en el frente de la universidad?

¿Eso?
-Si.


-Dios los cría y el viento los amontona. Ese, es su lema académico.












MASCARONES






Ese hombre doblo en la esquina.
Su mirada podía verse perdida, como viendo en otra parte, u en otra época.
Hablaba solo.
Gesticulaba con sus brazos levantados, daba ordenes a seres del aire.
-Sólo vemos mascarones de proa.

(Me pareció oír cuando pasó a mi lado).
Nada ni nadie puede decidir el rumbo. Algún destino consciente y compartido...
Cuanta soledad de alta mar o de desierto se ve a cada paso.
-Completé en imágenes a mi modo.

Mientras, lo escucho alejarse con pasos que parecen crujir sobre una cubierta de madera.















UNA HISTORIA DE TREN Y HIELO






Fue entonces, después del escándalo, cuando el gringo se fue a vivir allí.
En medio del campo, aunque no era campo sino una franja de tierra rodeada de agua. Su fiel asesor comercial Graham compró lo que pudo o lo que le vendieron. Cualquier persona sensata se hubiera sentido estafada: comprar 15.000 hectáreas de las cuales más de 10.000 son de lagunas permanentes no
parece un negocio razonable. Pero él ya lo había dicho en su fugaz visita al gobernador de la provincia de Buenos Aires:
"El futuro está en el sur".
Tenía la intención de vivir alejado del mundo, dispuesto a vivir de la caza y la pesca. Con la tranquilidad de los Apalaches, pero en Argentina.
El inventario incluía la antigua estación de tren Rolito, con un edificio habitado por una familia. La laguna "del Venado" y parte de la "Paraguaya".
Aprendió español. Mando construir una vivienda pequeña, y ya instalado, dedicaba sus días a tallar frases que le gustaran en durmientes de quebracho que se hacia traer para ese fin.
"No hay mal que por bien no venga" era una de sus favoritas en aquella época.
En ese invierno cayo nieve después de 42 años. El campo venía con meses y meses de seca.
Eran señales débiles. Lo había anunciado un científico ruso unos años antes pero la advertencia pasó de largo. O no se comprendió bien la complejidad de la relación entre efecto invernadero y el ciclo de declinación de la energía solar. Khabibulló Addusamatov. No fue él único, pero si el más conocido de
los científicos que anunciaron la cercanía de una pequeña edad de hielo en el siglo XXI.
El gringo Mark, mientras tanto seguía tallando frases, pescando y según decía -aunque nadie encontró ni una línea en un anotador: escribiendo un libro. Más o menos por esa época encargo un proyecto a Glenn, su amigo arquitecto de Carolina del Sur.
El arquitecto le contesto estaba chiflado o algo por el estilo, pero el gringo insistió: Esas tierras y ese proyecto eran el resultado del diálogo a solas -sin asesores espirituales- con su Dios. La noticia de la construcción de un complejo hotelero de cinco estrellas frente a la estación Rolito corrió rápido entre los pueblos vecinos, más aún cuando la obra -un complejo hotelero para pasajeros y albergue transitorio- se hacía en medio de la nada o casi al borde de una laguna sólo frecuentada por pescadores de pejerrey.
El ex gobernador se ganó la fama de millonario excéntrico, de loco demente, o similares.


Fue años después, cuando el complejo ya estaba construido cuando ocurrieron acontecimientos imprevistos, o los milagros, según como quiera verse.
En la primavera del 2012 volvió el tren.
El gringo seguía tallando, de esa época es la frase que tomó de Frida Khalo "Nunca seremos dos sin lastimarnos" y que dedicó a su ex mujer, a la que seguía amando, aunque detestara esos símbolos comunes que la acercaban a la estética de las mujeres republicanas como Condoleeza Rice, que llevan collar
de perlas en el cuello.


La llegada del tren empezó a generar las condiciones para abrir el complejo hotelero.
El gringo Mark se había hecho devoto de la imagen de la Virgen de Lujan que encontró bajo el alero de la estación. Los paisanos le explicaron que era la patrona de los ferrocarriles y "muy milagrosa". El ex gobernador hacia gestos visibles de orar y tocaba la base del pequeño oratorio. Nuestra señora del amor a distancia, como la llamaba delante de los paisanos de Guaminí que oraban como él antes de subir al tren, le devolvería lo perdido y más.
Al hombre quizá no le pasaba desapercibido la esencia egoísta del rezar, pero no le parecía del todo mal ese individualismo de las personas que ruegan por sus seres queridos y por sí mismos y no tanto por el buen destino de la humanidad.





***


Durante el más crudo invierno del que se tenga noticia. Al promediar el tercer mandato del presidente Menem. Mientras en el parlamento se discutía el cierre de los ferrocarriles comunitarios y de fomento por el gasto excesivo que generaban al Estado.
Fue cuando la virgen de la estación lloró perlas de hielo.
Los caminos se congelaron y los camiones se quedaban varados en la nieve. El tren mixto de Carhué a Puente Alsina circulaba sin problemas. Un conjunto de locomotoras provistas de un vagón barre nieve aseguraban que las vías estuvieran despejadas y confiables. A meses de una nueva clausura, el tren
se volvió imprescindible.

La humanidad había dilapidado gran parte de sus reservas de combustible fósil y la imprevista llegada de una pequeña edad de hielo que duraría varias décadas obligaba a que el consumo de energía del
transporte tuviera la tecnología más apropiada para afrontar el duro racionamiento que permitía abastecer al consumo industrial y doméstico.


Mientras tanto el complejo de hoteles del gringo prosperaba. Los turistas llegaban en tren para hospedarse, disfrutar y aprender patinaje sobre hielo en las lagunas.
Las parejas venían también en tren para hacer el amor en el albergue por horas.
El gringo, además de manejar la caja, atornillaba sus maderas con dichos populares y frases por todas partes. En los jardines se hacían concursos de tallado de obras de arte en hielo y los premios convocaban a artistas de todo el mundo.

Al llegar en el tren desde la oscuridad de la noche, impresiona ver a lo lejos las luces que los hoteles proyectan al cielo. De cerca asombran sus torres y murallas de aspecto medieval recubiertas en hielo.
Sólo hay que cruzar una calle para hospedarse en el Stanford Palace Rolito.
Y allí, arriba del dintel, sobre la mesa de recepción del conserje, quien preste atención puede leer uno de los dichos favoritos del viejo y solitario Mark:


"Un pelo de concha tira más que una yunta de bueyes"

















DEBES AMAR EL TIEMPO DE LOS INTENTOS...




La presidente no sabe si reir o llorar ante el fracaso del gobernadoren su intento de detener el tren sin frenos que conduce Mirta Legrand.

-Ya esta a pocos kilometros de chocar con el final de rieles en Mirapampa-.
¡Habrase visto! Usar sin asumir como propio un método ideado por ese bandido del lejano oeste norteamericano especializado en asaltar trenes y bancos. El mismo Butch Cassidy que término sus días baleado en la Patagonia. En Argentina, que debe ser Un país en serio , no pueden pasar estas cosas y
menos en su gestión.

Butch Cassidy. Calfucurá. Lucio Vitorio Mansilla. Caciques y capitanes de "Una excursión a los indios Ranqueles". Manuel Puig. Macedonio Fernández.
Indios y Escritores resurrectos viajan hacia Mirapampa en tren. A caballo o en guanaco por los campos. Nadie en su sano juicio puede entender lo que pasa en esta ficción, que no es muy diferente a la ficción que algunos llaman "realidad". Pero Mirta Legrand, esta viva y tiene que encabezar sus almuerzos hasta la finalización de su ciclo. El rescate de la diva, es "Una cuestión de Estado".

En la soledad del Zeppelin presidencial, no la soledad del poder que es permanente aunque siempre se viaje acompañado y custodiado, se escucha la voz de León Gieco entonando "Sólo el amor" la letra parece un bálsamo.
Cierto e inapelable. Suena a señal del destino escuchar... Debes amar/ el
tiempo de los intentos. Debes amar /la hora que nunca brilla. Puede que sea la mejor explicación: El amor inalterable encendió lo muerto, y rescató desde la arcilla misma del olvido a estos personajes. No ha sido una responsabilidad propia de la Presidente ni del Gobernador por impulsar ese proyecto descabellado de fundar una "Hollywood" de las Pampas. Tampoco fue esa ocurrencia de traer un director australiano que ahora esta filmando una película que es una pesadilla plena de inmortales y símbolos dolientes -aun hoy- de la historia Argentina. Por otra parte lo de Hollywood ya lo inventaron en San Luis y allí estan... pagando con plata de la gente para hacer bodrios. Pero esto, es otra cosa, se nos fue de las manos..., esos personajes tomaron más que una vida propia. Ahora interactuan con nuestra frágil realidad.
Y ante este problema del tren, ya no le importan lo que digan los diarios ni los periodistas con su vergonzante autocensura. "La presidente que no puede volar" le dedican un título con ironia. No importa, ellos no saben que ella vive en el aire. No ejerce el poder patinando por el palacio de Praga como hacia Václav Havel, pero sigue la marcha de los acontecimientos desde la gondola blindada del zeppelin, como una metafora o cómo carajo quieran decir de un gobierno sin partido ni Estado, que a duras penas sobrevuela con golpes de efecto los problemas crónicos cortando cintas y diciendo que las
cosas marchan bien.


Pero ahora no le queda otra más que actuar por sí mismo, no puede mandar ni esperar nada de nadie más. Abajo del zeppelin, la locomotora y sus vagones siguen descontandole minutos al choque con la realidad. Y no es un choque parecido al de años atrás, con "el corralito" para los ahorros que no escaparon al exterior. Este choque, o caída, sera más difícil e intangible, es al abismo del desencanto. el encontronazo con un país que quedó dividido, fragmentado en su geografía social...
Aunque para esto, para administrar los golpes brutales de la realidad o del mercado, se invento la política. Para caer despacito, no de golpe catastrofe.
Y encima todo intento llegará tarde. El ferrocarril chino fue una quimera invisible a los ojos. Pero ese tren que maneja Mirta Legrand va a chocar fuerte, mientras el gobierno hace malabares para presentar la deuda externa como una cuestión financiera, de bonos y quitas cuando todavía ni a la más febril imaginación podía anticipar la manipulación de datos del INDEC.




***



A pesar del médano artificial de arena, de la jaula de hierro contra descarrilamiento, de los bomberos, y la Gendarmeria, y.... y... el choque será muy fuerte.
La gente sabe que los políticos mienten. Que sus promesas tienen la misma vida que el diario del domingo pasado que hoy yace abierto en alguna despensa para envolver la media docena de huevos.
Y que cada cosa que dicen y difunden "por" la prensa es para negar el peso de los hechos.


Por eso, cuando decidió amarrar con el cable de acero del zeppelin al último vagón de la formación para disminuir lentamente su velocidad y asegurarse que el choque contra las defensas improvisadas de Mirapampa sea razonable, sin riesgo de vida para Mirta Legrand. Supo de antemano, que era la única
opción: jugarse a sí misma. A su propio instinto de lo político. Y hacer lo único que ve posible desde los aires: amortiguar el impacto. A Rusell Mulcahy lo enviaron con su equipo en un micro especial a Mirapampa.
Él viaja pensando que podrá filmar un final de cine catastrofe, con vagones saltando por los aires, fuegos y gritos. No señor, esto es Argentina, tierra de Los Simuladores y de Tinelli que envia a un camarógrafo para filmar este fianl de viaje, mientras en la teve abierta las chicas del momento bailan en el caño y muestran su culo MADE IN ARGENTINE.

La televisión trasmite con imágenes de alta definición sólo la antigua y crónica miseria humana. Por eso esta era la coyuntura adecuada para que este viaje termine sin que nadie se entere del choque, de los indios resurrectos, del fracaso con "FILMS IN THE PAMPA'S", del patético almuerzo de reconciliación con Mirta Legrand, de nada, absolutamente de nada se enterara la gente ni se vera por televisión.

-El tren ya bajó su velocidad a 40 km por hora, sin esforzar los motores del zeppelin. Informa el capitán de la nave.

Esta vez no fallará nada, no ocurrira lo mismo que en cualquier folletín de canje de deuda y negociación con el Fondo Monetario Internacional. El tren entrará a Mirapampa a 10 km por hora, la máquina se incrustara en las defensas de arena levantando alguna polvareda. A la altura de la puerta central del vagón de primera ya esta dispuesta una escalera de roble lustrado para que por allí descienda Legrand y sonría para unas camaras que no transmitiran a ninguna parte, se la verá algo demacrada por el viaje. No importa. todo este asunto quedará en el olvido. Los hechos seran guardados como secreto de Estado
durante muchos años por la SIDE, la central de inteligencia que financió con sus fondos reservados la filmación, los viáticos, los gastos de alojamiento de los invitados especiales, etc. Nada de esto ha ocurrido como no son ni fueron corruptos sus funcionarios.



***


Mirapampa. Confín de la provincia de Buenos Aires y después del meridiano 5º visible en un alambrado de púas oxidado, la provincia de La Pampa. Aquí viven 50 personas. La escuela tiene 10 alumnos. Pero ahora, ante lo extraordinario, hay mucha, mucha gente. Esta el equipo de filmación de Mulcahy, y muchas medidas de seguridad ante la inminencia del choque del tren general nº 2136 contra la realidad. Todo esta dispuesto, bomberos, ambulancias...


Cerca del tanque de agua lindero a la estación los indios han dejado sus caballos y guanacos sueltos a pacer y beber agua. Larga ronda de mate, presidida por Calfucurá. Hoy le toca cebar a Nahuelquir. Suena un telefono celular. El cacique atiende. escucha largo rato. luego contesta breve y en voz muy baja. no se escucha nada.

El general Lucio esta impaciente, "Los abismos entre el mundo real y el imaginario no son tan profundos", -dice y le pregunta a Calfucurá:
-Cuentenos cacique que pasa con el tren.
-Me dice Carrinamón que estan sentados con Cristo y Ancalao en el vagón de clase Única, estan bien, mejor que nosotros, che.... despues de la sacudida fuerte a la salida de Roosevelt donde se desprendieron los vagones de carga y encomiendas las cosas mejoraron. La Presidente con su zeppelin los estan
frenando de a poco. La única que esta triste es Lola Ponce, su corcel se quedó con el vagón de Roosevelt, por una vez deberá bajarse del caballo para cantar...
-¿Que más? Pregunta Manuel Puig con su ansiedad de relato siempre a cuestas.
-Dice que Mirta Legrand les hace escuchar tangos y ahora esta cebando unos amargos para todo el vagón.
-Tiene miedo a la muerte y quiere congraciarse como buena crestiana con los que viajan de pobres por la vía. -dice Macedonio.

-No importa, ya llegan, nuestro viaje por el presente se termina, dice Pincén resignado.

Calfucura prepara las ramitas, las corta de menor a mayor.
-El que saque la más corta dirá las palabras de despedida Lucio, Macedonio, Manuel (por Puig), y Butch ustedes tambien por favor...
La visión del zeppelin acariciado en el humo negro del tren hace que la ceremonia sea breve. No quedan dudas, la ramita más pequeña la ha sacado un escritor. En este azar no hay trampas, Manuel Puig dira unas palabras.

Joan Mc Carthy deambula como testigo mudo entre gentes y almas. Él que es -apenas- un no visible, entre tantas cosas que no se ven, pero que estan allí tan sólidas como mercancias que van y vienen. Objetos del mundo. Breves obstaculos a la angustia.


Pero este hecho es fascinante. Llega un tren. un tren que estaba muerto.
Renace de pura y obstinada ficción. Oscura. Firme, como la vida.

Ya llega Sophrosyne Locomotora entregada a su inercia. Arriba, el zeppelin presidencial. El cable de acero lo hace parecer un enorme objeto, un juguete volador, un globo de fantasía, tan ilusorio como el tren. La gente se corre, se aleja del borde del anden. un temor instintivo los aleja del ruido, del vapor quemante que desprende la vaporera. Solo los bomberos esperan en cercanias de esa jaula de hierro que rodea los últimos 50 metros de vía hasta las improvisadas murallas de arena.


La máquina se incrusta en el médano artificial de arena. Un sonido aterrador corre por el aire junto a una polvareda que ciega la visión del impacto a las gentes que gritan y se tapan las orejas, los ojos... no pueden ver este choque administrado, controlado con lo real. Los vagones saltan y rebotan en la jaula de acero que unos 30 centimetros arriba del techo les cierra el acceso al cielo y los devuelve pesadamente a golpear en los durmientes, fuera de los rieles pero sin volcar. El agua de los bomberos empieza a
barrer humo y arena, a devolver un cuadro quieto posible de pintarse, de congelarse en imágenes quietas de fotos o veloces de peliculas. Sophostine ha quedado con su figura devorada por el gigante, apenas puede verse mientras la arena ahora mezclada con agua continua haciendo cascadas sobre el techo de esa cabina donde deberian estar los maquinistas. Bajo la lluvia de sus mangueras, los bomberos desenganchan los dos vagones y logran separarlos unos 15 metros del tender cargado de biodiesel.
Los pasajeros comienzan a descender, los cronistas estan atentos a la presencia de Mirta Legrand y Lola Ponce. Los indios prefieren bajar por el lado contrario al anden, cruzar por las vías auxiliares y reunirse con los resurrectos que festejan agitando sus chuzas y haciendo girar boleadoras por el aire.

El personal del ferrocarril acomoda la escalera de roble y se asoma Mirta Legrand tirando besos y sonrisas... -No tengo un espejo para verme... pero no me importa, debo estar negrita del ollín de la locomotora, fea y desaliñada....pero sepan que Yo soy rubia por dentro . Y por esta vez sólo
me importa vivir y haber llegado a salvo con estas personas....
Legrand hace agradecimientos, a la Presidente, al Gobernador, a los maquinistas Domingo Badano y Pito Carlomi... no menciona a los indios que viajaban en el tren. En la confusión Lola Ponce logra fugarse sin
hacer declaraciones, aunque los carroñeros cronistas del espectáculo ya la persiguen por el medio del campo.

Joan se desprende de esta banalidad tan testimonial. ¿Cual será la edición política y acomodada a intereses de estos sucesos? ¿Cómo será titulado?
¿Estarán en 150 líneas dentro del suplemento de espectaculos del gran diario argentino? ¿O sera canibalizado?, reducido como todas las noticias a un relato para ciegos de esa sola imágen de la punta del iceberg. De acontecimientos desprovistos de contextos, de estructuras, de pasado, de causas... "La diva de los almuerzos descendió de un tren en la localidad de Mirapampa, la llegada del tren con problemas mecánicos debió ser monitoreada por expertos en seguridad ferroviaria, socorristas de defensa civil, bomberos y personal de seguridad (.....)"
A él, a un antropologo no le interesa ver ni un minuto más las cosas que muchos veran sin ver.
Ñandues con su cabeza bien hundida en un hoyo. En esa oscuridad mental que no dejan de crear los televisores, los monseñores, los políticos...


El único hecho real, ese viaje de cientos de kilometros por el presente argentino de indios y personajes resurrectos, no puede ser ni visto ni pensado. No existió.
Habre su cuaderno al azar y se encuentra con su letra guardando palabras de Ezequiel Martinez Estrada "Nos hablaron de una patria construida por héroes que sonreían desde la inmutabilidad del bronce, pero bastaba levantar un poco la alfombra para ver las contradicciones, para descubrir un paisaje de lodo y de sangre".




***



Los resurrectos están a unos metros de la estación. Calfucurá señala hacia el sudoeste. Campo libre hasta un horizonte recortado en arboledas aisladas.
Un mapa del hoy dirá que poco después del paralelo 36º esta la ciudad de Quemú Quemú. Ya cortan los débiles alambrados de púas para que los caballos golpeen con sus cascos tierra y pasto, no el cemento calle de ciudad.
Montado en un caballo negro, Manuel Puig esta a los gritos. Joan se apresura para registrar esas palabras, esos instantes tan esenciales cómo fugaces que la vida le da a cada cual pocas veces...

Manuel, vestido como un ranquel recita un párrafo del Martin Fierro...

Pero enseguida abandona y sigue con voz propia... ganar el presente a sangre y fuego, o a sangre e indiferencia no es ganar. Es cualquier cosa menos un triunfo. Puede ser otros los verbos: postergar, negar, ocultar, perdurar, atormentar... pero todo vuelve, las deudas de memoria siguen aquí, en todos lados como el aire, se llueven en las tormentas, se intuyen en cicatrices de barro reseco. La tierra ni su gente no sanaran en el olvido.
Respiraran y goteara la angustia. Brotara sangre de sus ataudes de papel, al otro lado de las vitrinas, en las librerías. En murallas de silencio o acero. Hagamos correr la voz por esas letras de antigua o renovada barbarie.
Que se escuchen los ecos dormidos. El infinito viaje desde la literatura a lo realestallando, revelando, no repitiendo muerte, no concluirá aquí. Si, la verdad es la libertad absoluta.
Se escucha en el aire. En trinos de aves. Ruiseñores no monseñores. Solo la verdad liberará a la humanidad de su sangre coagulada en bronce...

Calfucurá, da la orden de partir, un ruido de cascos se pierde en el campo.
El calor deja ondulaciones al aire.

Distorsiona con una visión de fantasmas el horizonte.













DESVELADO






Ahí esta el hombre. Tratando de volver al sueño. Ese sueño de película de acción donde se veía como un héroe en medio de una misión en medio de una balacera que no lo afectaba. Quizás esas balas lo atravesaban sin dejar huella como a un fantasma. Hasta que vio prenderse la luz de la habitación de su madre, una y otra vez. Y escucho la queja o la expresión de un malestar difuso de la anciana.
A partir de allí no pudo volver a dormir. Plena madrugada, a lo lejos se escuchaba el sonido de locomotoras haciendo maniobras traído por el viento Sud.
Desde la cama. Acosado por temores y preguntas sin respuesta una vez más, el hombre repasa como llego a ser el único hijo vivo. Como se llego a este presente dedicado al cuidado a su madre octogenaria.


Aparece una vez más la imagen de la placita enfrente de la estación Henderson del Midland. El, un niño aprendiendo a andar en bicicleta y Reynaldo su hermano mayor corriendo a la par de su bicicleta para prevenir que no perdiera el equilibrio.
Cada tanto veían llegar al tren.
Fue en 1977 el último tren. En septiembre porque fue días antes de su cumpleaños.
El que se ve corriendo al costado del último tren que se va a Buenos Aires.
La gente que agita las manos por la ventanilla, sopla besos.
Se cerraba el tren. Se llevaron hasta los rieles. Había sido testigo en una tarde a la salida de la escuela del paso de esa máquina levanta vías que a su paso solo dejaba marcas de ausencia en el terraplén.
Tarde o temprano hay mucho pasado en la vida de cualquier persona.
De la universidad le quedo aquella enseñanza que decía "la vida de las personas transcurre entre lo imprevisible y lo irreversible".
Y la ciudad de Henderson que se llama así en honor a Frank Henderson, el ciudadano inglés que desde su cargo en el ferrocarril completo las obras para que el Midland llegara a Carhué.

Frank Henderson que además jugaba al golf, al ajedrez y hasta tuvo tiempo en la vida para la fundación del club de golf en Mar Del Plata -El que pudieron conocer en aquellas vacaciones de familia en el 79-.

Después ocurrió lo irreversible, aunque aun hoy le cueste aceptarlo. Reynaldo fue sorteado para hacer el servicio militar en la Armada. Reynaldo destinado arriba del Phoenix CL 46.

El hombre se niega por un momento a llamarlo por su nombre a ese barco de guerra. ¿Porque no lo hundieron los japoneses en Pearl Harbor? Todo hubiera sido distinto, se ilusiona en vano, jamás hubiera llegado a ser el Crucero General Belgrano.

En algún limbo Frank Henderson golpea su palo de golf una y otra vez. Las pelotas se pierden al infinito cielo. Como en el azar, son un misil sin blanco.
Reynaldo sigue allí. En el barco, presintiendo lo que vendrá y sin poder cambiar el curso de las cosas.

El hombre preferiría que nada de eso hubiera ocurrido. Que la estación siga siendo estación de trenes. Que su padre no hubiera muerto de tristeza hace 10 años.

Que a nadie se le hubiera ocurrido poner en la estación -ya sin vías- una terminal de ómnibus. Tampoco que a esa terminal la bautizaran con nombre de su hermano, un héroe del pueblo hundido en el crucero.

Y que ahora, el hombre sea el único ser a quien su madre tiene para llamar en la noche cuando se siente mal.










A ESA NUBE DE RECUERDOS PRESTADOS



Lo que ustedes llaman futuro ya no lo es. Al menos ya no lo es para nosotros. Existe el presente y esa búsqueda nostálgica de lo que se vivió en el pasado.
En la estación Coraceros he conocido a Mister Bill Handley, a quien le encantan el pasado y los trenes.
Del pasado remoto de su familia solo le llego una gorra, crónicas de periódicos, y unas pocas fotos familiares. Insisto, había futuro, para esas gentes después de la salud lo más valioso era el tiempo.
Y había que sacar fotos. Porque se envejecía. En un abrir y cerrar de ojos de nuestro "tiempo" se pasaba de ser un niño a un anciano. Las personas se desesperaban por dejar recuerdos y testimonios. La gran mayoría de los cuales eran arrojados a un contenedor al poco tiempo de su muerte física.
Del jefe de tracción Handley solo quedo una gorra, una foto del viaje inaugural y una crónica del periódico "La verdad" donde ni siquiera mencionaban su nombre.
Otro antepasado de Bill compro estas tierras. El edificio de la estación de trenes había sido expropiado para ser la sede de la escuela agraria que funcionó allí. Años después volvió el tren. El "New Midland Express", era un modo de viajar antiguo pero pensado por visionarios que lograron que sus trenes funcionen con el uso de energía limpia.

Alguna vez cuando encontró ese pelo perfectamente enganchado en el interior de la gorra pensó en clonar a aquel Handley de 1909. Luego desistió. ¿Para qué? ¿Para que sea un testigo del fin de lo real?
Enseguida volvió a la idea de ofrecer la experiencia de viajar en ese tren inaugural y ser alguno de los invitados. Hacer ese recorrido desde Puente Alsina hasta la Rica y de ahí volver a ser transportado a la la estación Coraceros.
La ruptura de la relación espacio temporal ya no es un misterio pero hay que tener el registro justo para poder viajar y regresar...

Fue un suceso. Miles de almas en pena buscaban algún rastro de su pasado, de cuando la vida era vida y había vida cotidiana, compañia, cariño, en fin, una vida que merecía ser vivida. Y eso es lo tenían esos hombres y mujeres del pasado que luchaban y vivian contra la adversidad hasta que la enfermedad o la vejez los desintegraba como sujetos.
Bill Handley me ofreció primero viajar a la Estación Saturno, para conocer uno de los últimos pozos de tiempo que la humanidad tuvo hasta el fin de la historia. Pero no, preferí conocer al más antiguo de los Handley y hacer el viaje inaugural en la formación traccionada por la locomotora número 24 bautizada "Hortensia González".
Leí fragmentos de la crónica, antes de que James, el ingeniero jefe me transporte, "El 29 de julio de 1908 las empresas del F. C. Sud y del Oeste se hacen cargo de dar el dinero necesario para terminar la construcción de la línea Midland hasta Carhué. El día 15 de junio de 1909 pudo inaugurarse la primera sección de 139 kilómetros, uniendo Puente Alsina y Estación La Rica."
Muchos de los que viajan con la máquina de Bill Handley quieren ser uno de los personajes notables invitados: "Ministro de Obras Publicas de la Provincia Dr Echeverry, el ministro de hacienda Dr. Gandara, senador Joaquín V. González, diputados Pedro S. Barraza y Wenceslao Frías". O alguno de los ingenieros como "Miguel Olmos, Enrique de Madrid, J. J. Elordi, J. V. Inturriaga, Orlando Williams, Frank Foster, J. V. Cilley, H. C. Allen, J. Percy Clark, A. Lertora, F. J. Wythes, Wilson Jacobs, W. Shilton, Riach, Enrique Lavalle, Cristophen Hope, Alfredo Lavalle y Arturo Frostich."

Pero en mi caso, he pedido ser el Guarda de ese primer tren, el señor Felipe Salvi.

El viaje fue hermoso, aun me parece sentir el aire frío en el rostro.
He disfrutado del discurso del ingeniero Orlando Williams.
Luego de cumplida su misión en La Rica, la comisión de notables regresó a Buenos Ares por otra vía -la del ferrocarril oeste-.
Ya esta. Envie la señal de retorno al ingeniero jefe James Doohan y este me transporta al anden de Coraceros en el tiempo que ustedes demoran en parpadear. Ha sido una experiencia alucinante, pago de muy buena gana mi viaje al señor Handley y prometo regresar a hacer otro de sus viajes por el antiguo ferrocarril Midland.
Vuelvo -una vez más- a esa nube de recuerdos prestados donde transcurro sin días ni noches, este presente continuo.












MARÍA LUCILA.




"Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste"

Alejandra Pizarnik. -Caminos del espejo-




El hombre con el que me encuentro en el bar se llama Emilio, se entero de mi interés por escribir sobre la estación María Lucila del Midland. Dice que va a contarme algo de su historia personal que sin dudas tiene relación con la antigua estación de trenes. Le aviso que no logro escribir razonablemente bien y que más aún, tengo la sensación de que mi escritura empeora con el tiempo.

-No importa, vengo a contarle esto porque necesito que alguien lo escriba. -me dice con tono de suplica.

-Y porque a mi me duele tanto el pasado que necesito contarlo a quien tenga un rato para escuchar.

Lo que sigue es el relato del hombre, dos horas y media sentados, con tres cafés cortados de por medio que quiso invitarme si o si. -Me ofende si no me permite pagar a mi- dijo para terminar con mi resistencia.



En la estación María Lucila trabajaba su abuelo. Su madre nació allí y la llamaron María Lucila para homenajear a la estación que además de darle trabajo a su abuelo era su vivienda.

Pasó en el pequeño pueblo sus primeros años, luego de la nacionalización cuando el Midland paso a ser parte del ferrocarril Belgrano, al abuelo lo trasladaron un par de veces de estación hasta que se jubilo.

Lo cierto es que su madre pasó su adolescencia y juventud radicada en Avellaneda.

Se hizo amiga de la Alejandra Pizarnik, cuando era una chiquilina tímida y tartamuda. Y al menos una vez se fueron en tren a conocer el pueblo que lleva el nombre de mi madre.

El hombre me muestra una foto con dos jóvenes que posan para la cámara haciendo equilibrio sobre el riel, más allá se observa una estación típica del Midland pero es posible ver el lugar donde se colocaba el cartel con el nombre. Atrás de la foto puede leerse "con florita Pizarnik, María Lucila, enero del '53.

Mamá era una mujer hermosa -dice el hombre. Igualita a las chicas que dibujaba Divito.

Por alguna cuestión que desconozco lo único perenne en ella, lo que había echado raíces profundas era la angustia. Su verdad era una cuna de angustias de la que nadie había logrado sacarla.

(....)

Se equivocaron ella y mi padre en casarse. Mi padre era psiquiatra y mi madre su paciente, se enamoraron o se tuvieron lástima -vaya uno a saber- , o quisieron dar vuelta la historia de cada cual que los había llevado en ese punto de encuentro o desencuentro.

Usted sabe que todo, absolutamente todo en el universo se acerca o se aleja, pero nosotros nos ingeniamos para negar esas percepciones incomodas.

Creo que mi padre pensó que la iba a cambiar, no hay héroe más fallido que el que quiere cambiar una persona.

Llego a decírmelo una vez: -lo que no se da espontáneamente bien entre una mujer y un hombre no se lograra jamás. Nadie puede cambiar al otro -ni a sí mismo, según parece.

La angustia de mi madre le impedía conectarse plenamente con los otros, estar presente y atravesar los acontecimientos que te van marcando en la vida.

Se fue cuando mi hermano tenía 5 y yo 3 años. Dejo una carta.

Mi padre después de leerla ni intento buscarla, entro en un profundo silencio que le duro meses.

Un día nos presento a su nueva mujer: Ella es Natalia, vivirá con nosotros -nos dijo.

Natalia nos crío y malcrío lo mejor que pudo.

Mi hermano creció, estudio ingeniería electrónica y se fue a vivir a Estados Unidos. Vive en Nueva Orleans, tiene mujer e hijos americanos. Un auto y vacaciones.

Mi padre tenia 70 años cuando falleció, era 8 años mayor que mi madre. Yo no había cumplido los 21.

Antes de enfermar, me invito a charlar en un bar.

Sin que se lo pidiera me dejo su consejo: -A los 20 años un joven debe elegir si en su vida será un hombre o un marido. Yo te recomiendo que seas un hombre...

Creo que le he fallado, no logre ni ser un marido eficiente ni un hombre en el sentido que creo que le daba a esa palabra mi padre con un tono cercano a lo sagrado.


***



De mi madre, quedaron casi todas las preguntas sin respuesta.
Nunca sabre si volvió a ver a su amiga Alejandra "la florita" como la llamaban los abuelos.
Hay un abismo de treinta años de silencio.



La tía Eugenia -hermana menor de mi madre- logró encontrarla unos meses antes de su muerte.
Tuvo una corazonada y la siguió. Volvió a María Lucila 20 años después de que cerraron el ramal los militares y se llevaron las vías. Y allí estaba mamá viviendo en la estación. Sin luz eléctrica, sin vecinos cercanos. Salvo una escuela pública ubicada enfrente de la estación no había nadie a Km.
Allí vivía mi madre. ya envejecida prematuramente. Sacando agua con una bomba manual, cultivando vegetales en unos pocos metros de quinta. Rodeada de pájaros -tenia muchos en jaulas- y otros que venían a visitarla a los que agasajaba regando la tierra con alpiste, o mijo o arroz según lo que tuviera.
No sabía nada del mundo, ni siquiera quien era el presidente de turno, no tenia radio ni televisión.
¿Sabe cual era una de sus costumbres? Sentarse con una silla a la hora de salida de la escuela y ver el rostro de los niños. Estudiarlos con detenimiento y luego verlos alejarse por el camino de tierra hasta que eran manchas blancas.



(....)


Sabía del suicidio de Alejandra y le dolía como si hubiera pasado apenas unos días atrás:


"Pobre Florita, repetía. Tan lúcida y tan frágil. Pobres todas las personas sensibles del mundo porque no tienen cabida". Eso es lo que me dijo mucho después la tía, a la que hizo jurar que no le diría a nadie donde estaba y como vivía.



*


Esto es lo que la tía Eugenia rescato: unas fotos, unos libros de Pizarnik con anotaciones de mi madre. Una historia clínica que le dieron en el hospital donde se observa que en los últimos años sufrió demasiado.


Muy poco para un enigma de más de 30 años.


El hombre vuelve a abrir el libro que le dejo su madre y me lee otra frase de Pizarnik remarcada con birome azul:


"Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia"


Así me siento, así me sentí siempre, -escribe al costado mamá- y espero que quienes esperaban algo distinto de mí puedan perdonar esta soledad en la que he hundido mis días.


Emilio derramó lágrimas. Arrugó con rabia una servilleta de papel después de secarse para evitar que sus lágrimas de sal caigan sobre el pocillo de café.

Al rato nos despedimos con un abrazo. Mientras caminaba por la avenida me di cuenta que ninguna historia de las que he podido contar son historias de vida de gente feliz.




-Escritos de Urbano Powell. urbanopowell@yahoo.com.ar











Correo:


ACTA DEL JURADO DEL VIII CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICROCUENTO FANTÁSTICO miNatura 2010*





Reunido el Jurado del VIII CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICROICUENTO FANTÁSTICO miNatura 2010, formado por: Carmen Rosa Signes Urrea (Escritora y fotógrafa); Ricardo Acevedo Esplugas (Poeta y escritor); Juan Guinot (escritor); M. Aljama (escritor); J. Muñoz (poeta y escritor) y Pablo Martínez Burkett (escritor) y habiéndose reunido los votos para los cuentos participantes, que han sido 610, presentados por un total de 430 autores, provenientes de las siguientes nacionalidades, tal y como se muestra aquí en detalle:

100 argentinos
1 argentino-israelí
2 argentinos-españoles
1 australiano
23 colombianos
1 costarricense
33 cubanos
11 chilenos
1 dominicano
4 ecuatorianos
1 ecuatoriano-español
1 estadounidense
181 españoles
2 guatemalteco
1 hondureño
1 japonés
26 mexinacos
1 panameño-colombiano
3 panameños
11 peruanos
4 puertorriqueños
1 ruso
1 salvadoreño
11 uruguayos
8 venezolanos

Es menester proceder a la proclamación del ganador y los finalistas.
Como previo, el jurado desea destacar la notable calidad de todos los cuentos, circunstancia esta dio lugar a una más que ardua tarea de selección. Por esta razón, es procedente hacer llegar una cálida felicitación a la totalidad de los participantes.

A continuación, el Jurado del VIII CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICROICUENTO FANTÁSTICO miNatura 2010 proclama como ganador del certamen al cuento:

“Deseo concedido”, de Natalia Viana Nebot. 42 años, España. Los méritos de este relato singular son numerosos. Pero baste decir que con un lenguaje preciso y medido, la autora ha sabido dosificar con maestría el pulso narrativo, creando una atmósfera de tensión opresiva que, con sutiles trazos, le alcanza para enunciar el horror más temido. Y la resolución, elocuente demostración de un arte minucioso, es impecable.

Asimismo, el Jurado decide hacer mención de la calidad de los siguientes relatos finalistas:

1 Añoranza, J.E. Álamo, 49 años, España
2 Ponga En Su Vida Una Mascota Kvin, Francisco José Segovia Ramos, 47 años, España
3 Reflejos, Ignacio Cid Hermoso, 25 años, España.
4 El Náufrago , Víctor Lorenzo Cinca, 29 años, España
5 Tal Para Cual, Martín Gardella, 36 años, Argentina
6 El Tiempo Circular, Jordi Masó Rahola, 42 años, España
7 Intrusismo Profesional, Paloma Hidalgo Díez, 46 años, España
8 El Sueño Circular, Damián Galarza, 27 años, Argentina
9 El Reloj, Ángeles Mora, 38 años, España
10 México 2 De Noviembre, Margarita R. Carvajal Pradas, 69 años, Cuba
11 Árbol Genealógico, Manuel Espada, 35 años, España
12 El Otro Laberinto Del Minotauro, Fátima Beltrán Curto, 33 años, España
13 Todos Los Santos, Guillermo Boyra Eizaguirre, 39 años, España.
14 La Buscadora De Formas, Pilar Alberdi, 55 años, España

En breve, tanto la triunfadora con los finalistas, verán sus relatos publicados en en el dossier que sobre este VIII CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICROCUENTO FANTÁSTICO miNatura 2010 estamos editando. Y pronto recibirán en sus domicilios diploma que los acredita como ganador y finalistas del certamen

El jurado hace mención especial de los siguientes trabajo como ya se contemplaba en las bases. Este año, debido a la escasa participación de concursantes menores de 16 años el jurado destacará tan sólo los siguientes tres microcuentos, que recibirán en su domicilio mención acreditativa de su partición en el certamen. Son:

“Cada día”, de Elena del Mar, 14 años, España.
“No vuelvo a salir de excursión”, Brenda Rojas Castillo, 15 años, México.
“Juegos de calle”, Julia Lleó Pérez-Abadín, 13 años, España

Un último párrafo para agradecer una vez más la acogida que ha tenido el certamen, superando a las ediciones anteriores en cantidad de autores y obras presentadas. Y como queda dicho, con un derroche de calidad y talento que ha hecho verdaderamente difícil la tarea del Jurado. Esperamos veros en próximas ediciones del certamen.
Gracias a todos. Cordiales saludos.





*Ricardo Acevedo Esplugas. minaturacu@yahoo.es
Director de la Revista Digital miNatura
San Juan de Moró a 24 de septiembre de 2010



Ricardo Acevedo E.
Director de la Revista digital miNatura
Si deseas descargar la Revista miNatura en formato pdf, la encontrarás:
http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/
En este blog encontrarás todo lo relacionado con la revista
http://minaturasoterrania-monelle.blogspot.com/





*


Inventren Próxima estación: HERRERA VEGAS.



Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar

http://inventren.blogspot.com/

El Inventren sigue su recorrido por las siguientes estaciones:


HORTENSIA.

ORDOQUI. / CORBETT. / SANTOS UNZUÉ.

MOREA. / ORTIZ DE ROSAS. / ARAUJO.

BAUDRIX. / EMITA. / INDACOCHEA.

LA RICA. / SAN SEBASTIÁN. / J.J. ALMEYRA.

INGENIERO WILLIAMS. / GONZÁLEZ RISOS. / PARADA KM 79.

ENRIQUE FYNN. / PLOMER. / KM. 55.

ELÍAS ROMERO. / KM. 38. / MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.

LIBERTAD. / MERLO GÓMEZ. / RAFAEL CASTILLO.

ISIDRO CASANOVA. / JUSTO VILLEGAS. / JOSÉ INGENIEROS.

MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE. / ALDO BONZI. / KM 12.

LA SALADA. / INGENIERO BUDGE. / VILLA FIORITO.

VILLA CARAZA. / VILLA DIAMANTE. / PUENTE ALSINA.

INTERCAMBIO MIDLAND.


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LOS IMPERDIBLES ÉXITOS DE COIRO & URBANO

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*

-Lo inconsciente esta servido.
¿Vas a comer?
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¿Con voracidad, como el caníbal hambriento que duerme en el cerebro reptiliano?
¿O lentamente, como esos matrimonios que cuelgan de sus telas de araña acumulando años y polvillo?






Esteban y Lucia

Esta arriba de ese tren pero sabe que no va a ninguna parte, vagamente trata de calmar la soledad con el método que utilizaba su tío después de enviudar por segunda vez a los 85 años. "contra la soledad del domingo no hay como un viaje en tren" -recuerda con la voz presente de su tío.
Se levanta y se dirige al vagón comedor buscando una excusa para estirar las piernas, adelante va una mujer muy agraciada. Al entrar al vagón comedor la mujer casi se tropieza con un hombre que caminaba en sentido contrario sin verla.
El hombre observa que de las disculpas ellos pasan casi enseguida a un abrazo. "sos vos" se dicen, "pasaron 26 años".
Como único testigo lamenta no tene…

LA VOZ DE RAY...

La voz de Ray Bradbury resuena como eco lejano. La secretaria recrea y ordena sus archivos de textos mientras deja sonidos para que caigan en el aire y se pierdan en la nada, aunque algunas frases llegan a mis oídos atravesando varios metros y esa puerta cerrada que comunica su oficina con la mía.
La voz de Ray. Recuerdo difuso que aparece en mi memoria, ¿será un cuento de "El país de octubre”?
No estoy seguro. Mi mirada busca por un momento las calles. El ventanal comunica directamente con una enorme avenida por la que circulan vehículos con sus respectivas bestias clónicas de tiro.
No esta demas aclarar que en este mundo ya no hay combustible fósil, ni sólido ni líquido.
Pero la ciencia logro recrear genéticamente enormes bestias de tiro. Para construir aspecto exterior y propiedades se ha recurrido a formas y nombres de dinosaurios y a los monstruos de la mitología griega. Cada uno de ellos se ha constituido en marca registrada y logo de los grandes monopolios de la industria cló…

AGOSTO/2003

Cada vez que me encuentro en una encrucijada, en una esquina de silencio ante la escritura, busco el rumbo perdido en párrafos de La hora sin sombra. Estoy en el capítulo 35, leyendo una cita de Cioran "las palabras son gotas de silencio a través del silencio". Osvaldo Soriano esta despidiendo a su padre y es el final de la novela: "...sólo damos el paso decisivo hacia nosotros mismos cuando ya no tenemos origen. A esta altura es tan difícil comprender el sentido de una vida como buscarle un significado a Dios. Sin padres, sin infancia, sin pasado alguno no nos queda otra posibilidad que afrontar lo que somos, el relato que llevamos para siempre ".

Fue en agosto.

Veo a mi hija, esta a menos de un mes de cumplir cinco añitos, esta sentada bien al borde de la mesa de comedor diario en la cocina, se desliza recorriendo los bordes. Yo trato de hacer algo en la mesada, lavar un par de platos, unos cubiertos, solo para distraer la angustia. Mi no saber aceptar el paso sig…