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EL PEZ POR LA BOCA MUERE...






De lo que nada y gesta*




El pez por la boca muere
-dice mi analista.
Pero muere más aún
-digo yo-
en oídos clausurados.
No preparados
para pescar
alguna verdad que nade
entre palabras.


Y no sólo son las palabras
por sí mismas.
Sino lo que ellas
arman y desarman
en nuestras vidas.


Temo por el efecto de las palabras
las dichas y las no dichas.
Más por las no dichas
que como veneno lento
van matando por dentro.


Intuyo efectos
de las que portan deseo
en un oído demasiado fértil.
¿Serán embarazantes
esas palabras tras una larga
gestación de meses?

¿Será doloroso un parto de oído?
¿Tendrá vida y muerte propia esa criatura desprovista de cordón umbilical?

¿O una criatura sin tiempo como una buena novela?




*De Urbano Powell. urbanopowell@yahoo.com.ar

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